Rafael Roa ©
Anthony, modelo

Vivimos tiempos convulsos caracterizados por un retroceso en los derechos sociales y por  el dominio del mundo virtual y de la comunicación on line.
Todo esta cambiando y nos encontramos ante una tensa espera similar a la del condenado a muerte que desconoce la fecha de sus ejecución. El tiempo de las formas ha pasado y quizás debamos afrontar las nuevas formas de estos tiempos como debate inicial en un proceso de cambio.
Como materializar las nuevas ideas y hacerlas encajar en el momento actual en el cual hay un cuestionamiento continuo de las formas de creación audiovisuales, ésta es la gran pregunta.
El mercado editorial y los gurús del espacio virtual pretenden nutrirse de imágenes gratuitas facilitadas por los lectores o los usuarios de esas redes sociales.
Los gurús del mundo virtual nos han construido patios gratuitos de recreo, espacios atractivos donde engatusar a los incautos para que ofrezcan sus fotografías de forma gratuita a cambio de un pequeño instante de gloria.
Convencer a las gentes para que la obtención de la popularidad en el mundo virtual les dará a cambio la posibilidad de tener beneficios en el mundo real, pero que mientras tanto sigan llegando de imágenes gratuitas esos espacios, donde sus creadores obtienen grandes beneficios.
La desaparición de los fotógrafos como profesión, en la cual se cambiaba en el mercado fotografías y derechos de reproducirlas por unas tarifas dignas está cada vez más cerca.
Por lo tanto sólo nos quedaran a los fotógrafos nuestros estudios para la realización de nuestro trabajo personal y los pocos encargos que nos puedan seguir llegando de personas que quieran algo diferente y de calidad.
Hoy en día las relaciones sociales se establecen y desarrollan sólo con la intención de la obtención de una rentabilidad inmediata. La intensidad inicial de los contactos que se realizan en las redes sociales se desvanecen en cuanto una de las dos partes no ve la posibilidad de la obtención de una beneficio rápido.
En estos espacios está mal visto el compromiso, ni las opiniones que puedan generar un debate o un malestar en una gran parte del mercado, y hacerlo supone ir contra las normas básicas del marketing on line.
Los sujetos que dominan el cotarro sueltan sus mensajes de marketing acompañados de otros intrascendentes de su vida personal, como “el niño no me come” o “voy a cambiar el agua al canario”. Todos estos tienen miles de seguidores y su único compromiso es el mercado, vender, comunicar el mensaje publicitario y abstraerse de todo lo que pueda suceder en la sociedad.
Por otro lado la cantidad de imágenes generadas supera a la posibilidad de una visión correcta de las mismas, hay una sobresaturación y por lo tanto nadie se cuestiona la posibilidad de un análisis crítico de lo que esta viendo.
El exceso de producción de imágenes que tienen una calidad baja supera a aquellas que son atractivas e interesantes, y por lo tanto la gran mayoría de consumidores de imágenes se ha acostumbrado a ver mierda, careciendo de criterio y de exigencias de calidad.
Algunos de los que ejercemos la profesión de fotógrafo, tenemos el buen paladar para distinguir lo bueno de la mediocridad y un criterio exigente a la hora del acto fotográfico.

Rafael Roa ©
Anthony, modelo

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