Ferrotipo, siglo XIX

Ayer tuve la ocasión de debatir en el encuentro de expertos organizados por Xakata fotos sobre la fotografía y las redes sociales, y gracias a la invitación de Jesús León.
Para mi ha sido un placer compartir este coloquio con Antonio Ortiz (Xakata), Philippe Gonzalez (Instagramers), Jorge Salgado (EFTI), Jesús León (Xakata), Jorge Juan Gállego (Sony) y Oscar Mateo (Canon).
El nacimiento de la fotografía en el siglo XIX cambió los hábitos sociales de las personas, y la fotografía se convirtió en la herramienta de la representación de la burguesía y de las clases populares. Las clases sociales tenían acceso a la fotografía según su poder económico. Los ricos acudían a los estudios de los fotógrafos mas prestigiosos de cada ciudad.
Nadar fue una estrella de la fotografía en el siglo XIX. Toda la burguesía y las celebridades de Paris deseaban ser fotografiados por él. Fue la Annie Leibovitz de esa época. Poseer un retrato hecho por Nadar se convirtió en una moda y un deseo.
Las clases mas pobres acudían a los fotógrafos callejeros para ser retratados con placas de metal emulsionadas que se denominaron tinntypes o ferrotipos.
Las gentes tenían la necesidad de verse representados en fotografías. Los emigrantes a las Américas enviaban a sus familias los ferrotipos para que viesen como se encontraban y sus progresos sociales.
La representación de los individuos en los diferentes formatos del nuevo invento fue un hecho social similar al de las redes sociales de hoy en día.
Éstas representan el cambio más importante de la red. Han creado un espacio de comunicación entre las personas, y sus creadores obtienen beneficios espectaculares con la publicidad y con la especulación de los contenidos, como es el caso de Facebook.
El desarrollo de las redes sociales y de la fotografía en los teléfonos móviles han producido la aparición de redes sociales de imágenes, donde las gentes comparten sus fotografías.
Instagram es el espacio donde se comparte la mayor cantidad de fotografías capturadas con un móvil. Las gentes han adoptado esa red social para compartir sus imágenes cotidianas, con sus amigos y seguidores, como si de un diario visual público se tratase.
Parece ser que los nuevos tiempos en los que vivimos debemos usar esta red social sólo como promoción personal. Se trata de subir cada día mayor número de fotografías y de incrementar nuestros seguidores. Si tenemos suerte y una de nuestras imágenes es usada por un medio de comunicación importante, porque tiene un interés informativo no ganaremos dinero, pero tendremos una gran promoción que incrementará exponencialmente nuestro número de seguidores.
Está claro que Instagram nos produce un buen entretenimiento cuando tenemos tiempos muertos durante el día y que podemos compartir momentos felices con aquellos que queremos, e incluso podemos intentar ser creativos y plantearnos un trabajo serio que nos catapulte al estrellato de la fama. Cada individuo puede usar cada red social como mejor crea conveniente.
Yo la uso como simple divertimento pasajero. Lo que es indudable es que Instagram ha tenido un crecimiento exponencial en usuarios y unos beneficios espectaculares. Es el nuevo espacio de moda en las redes.
Que la fotografía con móviles se ha convertido en una fuente de información inmediata de todo lo que ocurre es un hecho, y que el poder quiere controlar las redes sociales para controlar la información es totalmente cierto.
Lo que me gustaría es que cualquier acto fotográfico fuese un acto reflexivo y no convulso, porque si no puede ocurrir como en el dibujo sobre la evolución de la fotografía que presentó ayer Philippe González creador de la mayor comunidad mundial de usuarios de Instagram, que pasemos del Homo Erectus Fotógrafo al simio que captura imágenes con un móvil.

Una imagen de mi cuenta de Instagram

 

Vídeo del debate de expertos de Sakata Foto

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