From the monthly archives: "noviembre 2012"

Eugeni Forcano © 1963

Nunca me han gustado los premios, sólo a quien se le otorga está contento y si cambiásemos el jurado el resultado seria siempre diferente. Cualquiera puede ejercer la crítica, y siempre la diferencia de puntos de vista es positiva para cualquier debate.
El problema se crea cuando alguien se cree ungido por la verdad absoluta y desde el respaldo de un medio importante comienza a emitir opiniones poco responsables o sin argumentos de peso.
Creo que Elena Vozmediano patinó ayer en El Cultural al despacharse con frases desafortunadas sobre el último ganador del Premio Nacional de Fotografía Eugeni Forcano.
La primera perla que nos deja Vozmediano es la siguiente: Pero, además, el premio cambia de rumbo cada dos por tres: unas veces se premia a un fotoperiodista y otras a un artista que utiliza la fotografía como medio. Y no es lo mismo. Si hay que dar un premio al fotoperiodismo que lo dé la Asociación de la Prensa, no la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales.
Ella se otorga el papel de guardia de tráfico y opina con total seguridad sobre quien debe otorgar el premio a un fotoperiodista y excluye con este sagaz comentario la posibilidad de que los fotógrafos puedan recibirlo, reservándolo sólo para artistas que utilizan la herramienta de la fotografía. Según esta opinión 7 de los premiados anteriormente no deberían haberlo sido por ser fotoperiodistas. Después enjuicia uno por uno al jurado emitiendo sentencias sobre quien o no está capacitado para poder formar parte del mismo. Son sólo sus opiniones personales que convierte en afirmaciones tajantes.
Pero voy a retomar la frase inicial de Vozmediano. Según ella los fotoperiodistas no deben  poder ser candidatos a este premio. Por esa regla de tres tampoco deberían estar en los museos de arte contemporáneo, que habría que reservar a la aburrida escuela de Dusseldorf y toda la legión de imitadores que tenemos que soportar año tras año.
Según mi opinión el Premio Nacional de Fotografía debe ser otorgado a fotógrafos y por fotógrafos. Y a personas con una larga trayectoria en el medio, no a advenedizos imitadores de corrientes estéticas de la fotografía contemporánea.
Afortunadamente todos los museos de arte contemporáneo del mundo tienen en sus colecciones permanentes a los más prestigiosos autores de la historia de la fotografía.
Autores que habiendo realizado sus trabajos en campos como la moda, el retrato, o el fotoperiodismo se han convertido en referentes estéticos y culturales y han pasado a formar parte de la historia del arte.
En el año 1964 se expuso en el MOMA de NY una de las exposiciones más transcendentes de la historia de la fotografía “The Photographer’s Eye”, posteriormente John Szarkowski publicó el libro con el mismo titulo recogiendo aquella exposición.
Negar la historia de la fotografía y afirmar que un fotoperiodista no puede ser galardonado con el Premio Nacional de Fotografía es una afirmación muy gratuita.
En este país el reconocimiento de la fotografía como arte ha sido un camino arduo. En los años ’80 ninguna galería de arte admitía la fotografía. En Madrid estaba la galería Redor de Rosalind Willians, la galería de Fernando Vijande que nos dio la posibilidad de ver la obra de Robert Mapplethope y conocerlo personalmente, y la galería Image que fundamos Pepe Puga, Rafael Ramirez y yo, en la cual expusimos a autores de la talla de: Gabriel Cualladó, Manolo Laguillo, Miguel Oriola, Tony Catany, Eva Rubinstein, Rafael Navarro, Valentín Sama, entre otros.
Negar la importancia del fotoperiodismo con ese desprecio gratuito es una insensatez, y negar la importancia de la obra de Forcano otra. Se puede decir y podemos estar de acuerdo que la última etapa de Forcano, sus obras en color no tienen la altura y el interés de sus trabajos anteriores, y que es incluso totalmente prescindible.
Afortunadamente en el MNACRS podemos contemplar toda esa generación de los años ’50 que fue sobre la cual se desarrollo la fotografía en este país en los años posteriores.
En las corrientes actuales de la fotografía contemporánea hay de todo, autores muy interesantes y que formaran parte de la historia del arte y otros que son burdos imitadores  que no han aportado ni un ápice de innovación en sus obras.
No se puede negar a autores importantes de la fotografía española la posibildad de ser premiados con este premio. Otra cosa es que yo opine que ningún tipo de premios se deberían otorgar. Y volviendo al arte contemporáneo a mi lo que me preocupa es que autores de la la talla y la importancia de Santiago Sierra todavía no hayan tenido una retrospectiva en el MNACRS.

Rafael Roa ©
Anthony, modelo

Vivimos tiempos convulsos caracterizados por un retroceso en los derechos sociales y por  el dominio del mundo virtual y de la comunicación on line.
Todo esta cambiando y nos encontramos ante una tensa espera similar a la del condenado a muerte que desconoce la fecha de sus ejecución. El tiempo de las formas ha pasado y quizás debamos afrontar las nuevas formas de estos tiempos como debate inicial en un proceso de cambio.
Como materializar las nuevas ideas y hacerlas encajar en el momento actual en el cual hay un cuestionamiento continuo de las formas de creación audiovisuales, ésta es la gran pregunta.
El mercado editorial y los gurús del espacio virtual pretenden nutrirse de imágenes gratuitas facilitadas por los lectores o los usuarios de esas redes sociales.
Los gurús del mundo virtual nos han construido patios gratuitos de recreo, espacios atractivos donde engatusar a los incautos para que ofrezcan sus fotografías de forma gratuita a cambio de un pequeño instante de gloria.
Convencer a las gentes para que la obtención de la popularidad en el mundo virtual les dará a cambio la posibilidad de tener beneficios en el mundo real, pero que mientras tanto sigan llegando de imágenes gratuitas esos espacios, donde sus creadores obtienen grandes beneficios.
La desaparición de los fotógrafos como profesión, en la cual se cambiaba en el mercado fotografías y derechos de reproducirlas por unas tarifas dignas está cada vez más cerca.
Por lo tanto sólo nos quedaran a los fotógrafos nuestros estudios para la realización de nuestro trabajo personal y los pocos encargos que nos puedan seguir llegando de personas que quieran algo diferente y de calidad.
Hoy en día las relaciones sociales se establecen y desarrollan sólo con la intención de la obtención de una rentabilidad inmediata. La intensidad inicial de los contactos que se realizan en las redes sociales se desvanecen en cuanto una de las dos partes no ve la posibilidad de la obtención de una beneficio rápido.
En estos espacios está mal visto el compromiso, ni las opiniones que puedan generar un debate o un malestar en una gran parte del mercado, y hacerlo supone ir contra las normas básicas del marketing on line.
Los sujetos que dominan el cotarro sueltan sus mensajes de marketing acompañados de otros intrascendentes de su vida personal, como “el niño no me come” o “voy a cambiar el agua al canario”. Todos estos tienen miles de seguidores y su único compromiso es el mercado, vender, comunicar el mensaje publicitario y abstraerse de todo lo que pueda suceder en la sociedad.
Por otro lado la cantidad de imágenes generadas supera a la posibilidad de una visión correcta de las mismas, hay una sobresaturación y por lo tanto nadie se cuestiona la posibilidad de un análisis crítico de lo que esta viendo.
El exceso de producción de imágenes que tienen una calidad baja supera a aquellas que son atractivas e interesantes, y por lo tanto la gran mayoría de consumidores de imágenes se ha acostumbrado a ver mierda, careciendo de criterio y de exigencias de calidad.
Algunos de los que ejercemos la profesión de fotógrafo, tenemos el buen paladar para distinguir lo bueno de la mediocridad y un criterio exigente a la hora del acto fotográfico.

Rafael Roa ©
Anthony, modelo

Eugeni Forcano © 1963
Trabajadores del Puerto de Barcelona

Eugeni Forcano i Andreu (1926, Canet de Mar, Maresme) ha sido galardonado con el Premio Nacional de Fotografía del 2012. Eugeni Forcano es un fotógrafo autodidacta apasionado por el medio. Su mirada se une a toda esa generación de la fotografía catalana de nombres tan importantes como Catalá-Roca o Miserachs. Cuando vemos el trabajo de Forcano observamos su amor por Barcelona.
Sus instantáneas reflejan la vida cotidiana de una ciudad, la alegría, las miserias y las tristezas de unas gentes que tenían que convivir con aquel poder dictatorial que asfixiaba a todo el país. La imagen del niño rezando frente a una tumba de una fosa común en el cementerio de Montjuic contrasta con otras imágenes más alegres de niños o gentes que vivían sus vidas a pesar de las circunstancias. Las fotografías de Forcano, como los de todos los fotógrafos de su generación son documentos históricos, y sus fotografías tienen la cualidad de ser documentos sociales imprescindibles para el conocimiento de una época.
Estéticas neorrealistas y constructivistas, quizás incluso sin el conocimiento propio del autor que nos presenta fotografías de encuadres precisos, con un equilibrio de  luces y sombras, y con la precisión en el movimiento que simula un ballet sincronizado.
A mi me gusta que el trabajo de fotógrafos como Forcano sean reconocidos, aunque sea a una edad avanzada. Ha sido mucho más triste ver como grandes nombres de la fotografía de este país han muerto sin obtener ese reconocimiento en vida.
Ha sido lamentable ver algunos premios de años anteriores, de fotógrafos que nos los quisieron vender como esenciales cuando sólo habían aportado una popularidad efímera y su obra se basaba en estéticas copiadas de autores europeos. La presión de algunos galeristas quisieron convertir este premio en un mercadeo más como lo son algunos concursos de fotografía.
Me alegro de que la obra de Eugeni Forcano sea reconocida, forma parte de la historia de la fotografía de este país.

Eugeni Forcano © 1963
Fosas comunes, cementerio de Montjuic

Eugeni Forcano © 1963
Primeras comuniones

Eugeni Forcano © 1965

Eugeni Forcano © 1965

Eugeni Forcano © 1963
Plaza de Toros

Marie Jose Jongerius © 2011 – 2012
Lunar Landscapes

Marie José Jongerius (1970, de Bilt, Holanda) es una fotógrafa que concentra su obra en una visión personal sobre el paisaje. Seducida por los espacios abiertos de California, donde vive, realizó gran parte de sus series como Sweetwater (2001) y Edges of the Experiment (2002-2010).
Trabajar en California, produciendo una obra centrada en el paisaje, y por mucha distancia que se quiera poner con los autores y la corriente estética del New Color, siempre nos recordarán los trabajos de los grandes maestros e innovadores, y será una pesada losa para todos aquellos que intenten aportar su visión personal de esos paisajes. El recuerdo de la obra de Richard Misrach está muy presente en su obra.
Hace poco hice referencia en este blog al trabajo del cineasta Wim Wenders y comentaba que su visión era genuinamente americana.
Jongerius trata de dar su visión personal de estos espacios, consigue mostrarnos imágenes ciertamente interesantes, usando las simetrías, o elementos naturales como totems a los que dota de un sentido metafórico. La formalidad minimalista de algunas de sus obras de la serie 24 hour convenience me recuerdan a los encuadres de Lewis Baltz.
Jongerius está exponiendo en el Nederlands Fotomuseum de Rotterdan su serie Lunar Landscapes (2011-2012). Es un trabajo realiza en gran formato sobre la ampliación del puerto de Rotterdan. Jongerius nos hace creer que nos encontramos la colonización de la luna. Un conjunto de fotografías atractivas e interesantes que me hacen reflexionar sobre la sociedad de la simulación, la ficción y el mundo artificial en el cual vivimos.

Marie Jose Jongerius © 2011 – 2012
Lunar Landscapes

Marie José Jongerius ©

Marie José Jongerius ©

Marie José Jongerius ©

Rafael Roa ©
Tony Leblanc, actor (1922-2012)

Tony Leblanc es un icono de mi infancia. Era el actor cómico que nos endulzaba aquellos años tan grises, a los que el poder de hoy nos quiere arrastrar en un viaje al pasado. Fotografiarle fue para mi como reencontrarme con el héroe de mi infancia. “Kid Tunero” aquel boxeador sonado que iba de la “Casa de Campo al gimnasio y del gimnasio a la Casa de Campo”. Cristobalito aquel niño repelente, otro personaje entrañable de una televisión en blanco y negro, cuyos telediarios se llenaban de imágenes de aquel miserable dictador inaugurando pantanos. Y toda una gran lista de películas, obras de teatro, revistas, y con muy diversos personajes y géneros. Tony me contaba que siempre había sido muy deportista. Boxeaba y jugaba al fútbol al mismo tiempo. Tenia peleas los sábados por la noche y jugaba al fútbol el domingo por la mañana en el Carabanchel FC. Cuando llegaba con secuelas de la pelea en su rostros tenía que contarle al entrenador que había sufrido un percance. Llegó a ser campeón de Castilla de boxeo y ganó el trofeo Pichichi como máximo goleador de la tercera división. Tony ejercía de madrileño castizo, de aquellos tipos que ya no existen, generosos, nobles, solidarios, con un sentido del humor y una ironía de la vida muy peculiar. Era un mito para la gente del pueblo, un tipo luchador, conquistador y que en todas sus películas deseábamos que se quedase con la chica que amaba, o que cumpliese sus objetivos. No soy mitómano, pero determinados personajes de mi infancia han supuesto para mi un recuerdo entrañable por lo que significaron en aquellos tiempos. Tony representaba la alegría, la risa, era una especie de antihéroe que no se resignaba a su suerte. Cuando le fotografíe, hará unos diez o 12 años, estaba recuperándose de una enfermedad en su casa. Fue una sesión muy entrañable, diferente, y debido a sus circunstancias de salud, la sesión fue para mi algo secundario, aunque hicimos buenas imágenes. Estos recuerdos se configuran en base a imágenes y sonidos que mantenemos en nuestra memoria. Como ocurre con la fotografía, construimos nuestras referencias audiovisuales que constituyen los archivos de nuestra historia. Gracias y hasta siempre Tony, y como decían los romanos “Sit Tibi Terra Levi”, que la tierra te sea leve.

Tony Leblanc, actor

Tony Leblanc, actor