From the monthly archives: "octubre 2012"

Erwin Olaf © Hotel Milan

Hoy ha diluviado desde el amanecer, a esta hora sigue sin parar. Los días así unidos a las noticias de los deshaucios y de las gentes que se suicidan para no ver como pierden el esfuerzo de su vida, terminan afectándome más de lo que quisiera. Ya no soy un tipo tan duro, el paso de los años te hace más vulnerable, pero por lo menos me queda todavía la capacidad de rebelarme y no aceptar lo que veo.
Rotko afirmaba “que la sociedad es poco amistosa y hostil” y Motherwell que “es irracional y absurda y uno se siente aislado con facilidad”.
Son palabras muy suaves para definir la injusticia y la falta de ética de aquellos que nos representan y son el felpudo del capital.
A un individuo le puedes quitar todo menos su dignidad, eso por mucho que le humilles nunca podrás arrebatársela. Le puedes quitar todo menos su pensamiento y sus ideas sobre los verdugos.
El arte de los burgueses, el falso malditismo de aquellos que han sido niños malcriados en colegios de lujo y luego nos narraban las orgías y desfases desde un lujoso apartamento de Nueva York. El arte burgués de los niños ricos que juegan a putear a papa drogándose, y con poses de falsa rebeldía.
O la videoartista suiza de los colores, las flores y el sonido distorsionado y repetitivo, como si de una grabación traviesa de internado adolescente.
El sistema nos ha hecho mirar para otra parte, ha construido un decorado que aislase a las clases medias de las injusticias que se producían en la base de la pirámide. Éstas han apoyado al poder hasta que han empezado a esquilmarlas a ellas.
El arte de los años de bonanza, en una gran mayoría ha sido la mayor colección de mierda jamás producida. Todo arte decorativo y especulativo, no aceptaban otra cosa en las galerías y en las bienales, los grandes bazares del arte contemporáneo. “Gentes vips e idiotas vips” que se creían en la cima del mundo porque les dejasen descansar sus pies en esas salas reservadas a los capataces del cotarro. Están de moda los alemanes, pues a comprar alemanes de 3 metros. Después los chinos retomaron la antorcha de la fama y la modernidad. Y así ha seguido el negocio.
El problema es que su mundo perfecto ha estallado, y el tetrix donde todo estaba controlado puede saltar por los aires en el futuro.
¿Alguien seguirá dando bolsas de monedas de oro a aquellos mercaderes de formatos gigantes de vacío?
Ahora empezamos a ver a aquellos que han metido la mano en la caja del tesoro y se empiezan a destapar los escándalos en nuestros gestores del arte público. Todo se derrumba, nada de lo incuestionable, y lo que ayer era verdad hoy es una gran mentira. Habrá que comenzar a construir algo si las cenizas pueden servir para la base de algo nuevo y sólido. Autores como Erwin Olaf son siempre un buen refugio para huir de la gran farsa.

Erwin Olaf © Berlin Portrait

Erwin Olaf ©

Txema Salvans © The Waiting Game

Txema Salvans (1971, Barcelona) es uno de los fotógrafos más interesantes del foto documentalismo en este país. No es Martin Parr, es Txema Salvans. Es un fotógrafo directo, irónico, incluso corrosivo que muestra sin tapujos todo lo que otros quisieran ocultar. Nos enseña el patio de atrás de nuestra sociedad. Cada fotografía de sus series un disparo certero en la frente del espectador. Se ve claramente el proceso reflexivo en cada uno de sus trabajos, y la buena edición de los mismos.
Directo, se acerca hasta encontrar el encuadre preciso y el instante decisivo del suceso, consiguiendo así imágenes únicas, frescas, y equilibradas en el sentido estético.
No se donde he leído que Txema necesita la fotografía para vivir, eso se nota en su trabajo. Pasión y trabajo son las bases para ser un buen fotógrafo, nada es gratis, no hay excusas en la falta de medios o equipos. Esas son las coartadas de los cobardes que no se atreven a enfrentar el trabajo fotográfico de una manera rigurosa. Salvans lo hace así, no hay mentiras en sus fotografías, ni falsas imitaciones de otros.
Él se posiciona donde otros no se atreven a estar, encuadra y selecciona su parte de la realidad y la enseña sin ningún tipo de tapujos.
Su ensayo “The Waiting Game” acaba de ganar el concurso del Libro Iberoamericano de la Editorial RM. Estamos ante un gran fotógrafo, con una mirada diferente. Podéis disfrutar de su trabajo en su web, merece la pena verla en profundidad.

Txema Salvans © Nice to meet you

Txema Salvans © Nice to meet you

Txema Salvans © Spanish Hits

Txema Salvans © Extrarradio

Txema Salvans © Wellcome Abroad

Txema Salvans © Basado en hecho reales

 

Mimmo Jodice ©

Mimmo Jodice (1934, Nápoles) es uno de los grandes nombres de la fotografía italiana. Ha realizado la mayoría de su obra en blanco y negro. Definir la obra de Jodice es muy complejo. Es un autor que ha realizado un trabajo clásico de fotoperiodismo, de paisaje, y muchas de sus obras se acercan a la fotografía conceptual. Cada fotografía de Jodice es un diseño perfectamente calculado, encuadres precisos y un equilibrio de luces, sombras y de las formas, dan como resultado un trabajo perfecto. Me ha costado mucho seleccionar las imágenes de Jodice para este post. Todas le definen y al mismo tiempo es difícil reducir su obra a cinco o seis fotografías porque quedan fueran  obras muy interesantes con otros criterios fotográficos.
Jodice trabaja minuciosamente, es preciso y no hay resquicios por donde pudiéramos ver grietas en su trabajo. Su trabajo en color es muy bueno. El misterio, el juego con un color sutil y su selección de la realidad nos ofrece una obra sólida y potente. No ocurre como con otros autores que habiendo realizado su obra en blanco y negro fracasan estrepitosamente en color. Es una pena que no lo muestre en su web.
Es un fotógrafo que forma parte de la historia europea de la fotografía y estoy seguro que de haber sido norteamericano o alemán su obra seria mucho más conocida entre el gran público.

Mimmo Jodice ©

Mimmo Jodice ©

Mimmo Jodice ©

Mimmo Jodice ©

Mimmo Jodice ©

Mimmo Jodice ©

Rafael Roa © 2012
Los actores Aurora Carbonell y Martijn Kuiper

Hice esta sesión con los actores Aurora Carbonell y Martijn Kuiper para retomar el proyecto de mi serie “Besos” que inicié a comienzos de la pasada década. El cuerpo se convierte en un objeto a través de la cámara. El fotógrafo es testigo de situaciones en las que no está implicado emocionalmente. Me interesan las formas y las relaciones que se producen entre los cuerpos. Las emociones son para otros, los fotógrafos sólo capturamos las imágenes que seleccionamos de acuerdo con nuestros criterios estéticos y narrativos, más allá de que todo esto pueda formar parte de nuestras propias fantasías y sueños más íntimos.

Weegee ©
Anthony Esposito, Accused “Cop Killer”, January 16, 1941 © Weegee/ International Center of Photography

Hoy estoy cansado y sin ideas. Ojeo el ensayo de Susan Sontag “Bajo El Signo De Saturno” y me encuentro con el capítulo “Fascinante Fascismo” que le dedica a Leni Riefenstahl. El trabajo de está cineasta al servicio del dictador nazi me provoca un cierto rechazo y reconozco que me cuesta valorar el excelente trabajo que está mujer realizo sobre los Nuba en Sudan. Un trabajo que refleja la belleza de esta tribu y su perfección atlética va en sintonía con la ideología de la raza superior.
Este culto a la raza superior ha producido enormes masacres en la historia de la humanidad y ha llenado de barbaridades los principios ideológicos del nazismo, fascismo y de algún nacionalismo que tenemos en esté país.
No voy hablar de ideologías sino del contraste narrativo de estás dos fotografías. La de Weegee es la detención de un sujeto acusado de un asesinato. El flash de Weegee se adelanta al fotógrafo que va a realizar la fotografía de la ficha policial. No hay una segunda opción, la placa 10×12 de Weegee ya está impresionada. Una imagen perfecta, el detenido se encuentra en el centro de un triángulo compuesto por el fotógrafo de la policía y los otros dos sujetos que rodean al detenido. El sujeto del fondo gira levemente el rostro a la derecha y provoca un juego de cabezas perfecto con la miraba baja de Exposito y del policía que se encuentra en primer termino. Otro segundo triángulo lo forman las tres cabezas. Es una imagen perfecta en un momento sórdido de la noche de una gran ciudad. Una fotografía que podría haber sido portada al día siguiente con un titular sensacionalista.
Weegee ilustra que el asesino ha sido detenido. Este hecho pudo haber tranquilizado en su día a los ciudadanos de esa ciudad, y haber alimentado el deseo de venganza y de justicia que los familiares de las víctimas de Exposito. Un instante decisivo fotografiado por Weegee. la esencia de la fotografía de reportaje en esta imagen.
En el Photo Museum de Antwerp se puede ver la exposición de Weegee “Murder Is My Business” hasta el próximo 27 de Enero.

Leni Riefenstahl © The Last of the Nuba

La imagen de Leni Riefenstahl de este Nuba es un culto al cuerpo, a la perfección, a la belleza y el poderío corporal. Un hombre con unas marcas en el cuerpo que deben de tener un significado importante para él. El pendiente y los collares en su cuello, la mirada oculta por el sol lo convierten en un objeto. No dice nada ni podemos imaginar lo que siente, es un hombre poderoso y perfecto físicamente. El color de su piel contrasta con ese fondo cálido y desenfocado. Quizás sea un icono para su tribu, alguien a quien los otros admiran. La fotografía nos permite esto, imaginar que ha podido pasar en el momento en el cual se ha hecho la imagen. Pensar en lo que sucede después de ese deseado gesto de apretar el disparador.
Hemos visto dos imágenes muy diferentes y ambas nos transmiten  sensaciones, la fotografía es así, por eso tiene ese gran atractivo.