David Drebin ©

David Drebin (1970, Canadá) es un joven fotógrafo de gran éxito en el mundo de la publicidad. Sus trabajos llenos de una empachosa artificialidad intentan ser muy cinematográficos. Sus estéticas y narrativas, son una mezcla confusa y kitsch que trata de imitar a David Lynch y Alfred Hitchcock.
En una de las últimas ferias a las que ha acudido y según informa en su web, ha vendido una de sus fotografías por 78.000,00 $ USA. Hay que tener mucho dinero para poder gastarlo en obras de este tipo cuando puedes adquirir un Robert Mapplethorpe por unos 20.000,00 $ USA, pero sobre gustos no hay nada escrito.
La fórmula Drebin es muy sencilla, modelos bellas en lugares de lujo, en ocasiones intenta dar un toque de misterio o satura en exceso el color. Intenta que sus espectadores se sientan seducidos por las escenas de bellas mujeres en lugares inalcanzables para la mayoría de los mortales. Sus paisajes son realmente espectaculares y grandiosamente irreales debido al abuso técnico que he comentado antes. Exceso del retoque digital llevado a sus extremos. Ese es el “truco” que os conducirá a la tierra prometida de la fama.
Muchas veces confundimos los envoltorios con lazos de colores, con la calidad de las buenas imágenes. Si hablamos en términos de fotografía contemporánea nada que ver con autores como Erwin Olaf, Gregory Crewdson, o Philip-Lorca diCorcia. Drebin muestra lo que es evidente a simple vista. En cierta forma sus imágenes representan los paraísos deseados por aquellos que creen en el sueño americano, la ideología del éxito y del poder. Drebin no es ni siquiera provocador. Su erotismo light no tiene nada que ver con la provocación inteligente de grandes maestros de la fotografía de la moda como Guy Bourdin o Carlos Bob Clarke. Ese erotismo light podría ser la transgresión del fin de semana de los amantes del Tea Party, y sus imágenes los iconos para una noche de desenfreno.
Cuando veo su intento de narrativas cinematográficas aplicadas a la fotografía, no me queda otra que acordarme de las impecables producciones de Peter Lindbergh de las cuales os dejo una pequeña muestra.
En muchas ocasiones es saludable dejar de comer fastfood y es aconsejable irse a un lugar mucho más auténtico y degustar una comida de verdad. Terminaré hablando de las mujeres que sufren y son víctimas de violaciones en Colombia por todos: la guerrilla, el ejército o los paramilitares. Hoy mi amigo Gervasio Sánchez me envía un link de un trabajo suyo publicado sobre este tema. En este mundo no hay retoques ni fantasías, sólo la cruda realidad de las víctimas.

David Drebin ©

David Drebin ©

David Drebin ©

Peter Lindbergh ©

Peter Lindbergh ©

 

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