Cristina Garcia Rodero © casa real
Letizia de Borbón

Cristina Garcia Rodero hace una sesión de fotos para Letizia y su familia de Borbones y le cae la del pulpo. Evidentemente, en este trabajo no vemos el estilo de Cristina García Rodero, no es fotoperiodismo, son unos posados al más puro estilo de magazines tipo Vanity Fair o ELLE.
Fotos impersonales, pulcras, una faena de aliño, en un encargo que cualquier otro fotógrafo lo hubiese resuelto de forma muy similar.
No hay mucha libertad de creación en la tierra de Borbones, o en la casa de Windsor o en cualquier territorio de poder del planeta para un fotógrafo.
El peso del entorno condiciona la sesión fotográfica. Estoy convencido que Cristina en algún momento de esa sesión estaba deseando que eso acabase ya. En ese tipo de sesiones, el fotógrafo inicialmente tiene ilusión por el proyecto, piensa que va a trabajar con una libertad de creación que al final es inexistente. Eso ocurre igualmente cuando fotografías a un presidente de una empresa multinacional, de un banco o a una estrella del rock o celebridad internacional.
David Bailey el gran fotógrafo británico comentaba en una entrevista que no le apetece hacer ahora fotografías de celebridades. Opina que el peso del entorno de la celebridades impide la intimidad necesaria para poder hacer fotografías que tengan algo de verdad.
Cristina no ha mancillado “El Santo Grial del fotoperiodismo ni de las Leicas M6”.
No hay flacos favores al gremio. Cristina es la única española en Magnum, igual que Javier Bauluz es el único premio Pulitzer. Nadie ha conseguido en este país lo que han conseguido ellos.
Los Borbones eligen por ranking FIFA, da igual que quizás no fuera la fotógrafa idónea por su especialidad para ese tipo de trabajo. Quizás un fotógrafo de moda hubiese sido una mejor elección. Pero la han elegido a ella, aceptó el envite, y ha hecho un trabajo correcto para la encerrona de que se trata.
Cristina tiene todo el derecho de haber aceptado ese encargo por las razones que ella quiera. Todo el mundo puede opinar sobre las fotos, las opiniones son libres. Lo que no se debe pensar que esas fotos son una ofensa o un flaco favor al fotoperiodismo.
Cada profesional sólo es responsable de lo que hace, y este trabajo de Cristina no devalua su caché ni su trayectoria. James Nachtwey hizó lo mismo con la familia de Bashar Al-Assad, como comenta David Airob en su blog.
Lucas Samaras dice que los fotógrafos en muchas ocasiones tienen que hacer trabajos para pan y mantequilla. Me gusta esa frase porque refleja la realidad de la profesión, la sucia verdad de lo cotidiano. Pagar facturas que te permitan vivir haciendo lo que más te gusta, fotografiar. Conozco a Cristina desde 1980, no nos hemos encontrado en los últimos 10 años.
Yo no debo nada a nadie, soy independiente, un franco tirador que ha opinado siempre con la libertad que he querido, llamando a las cosas por su nombre.
Eso tiene un coste alto, a la gente no le gustamos aquellos que vamos de cara. Con esto quiero decir que no debo nada a nadie ni pago favores, y esto va por aquellos malpensados que estén haciéndose conjeturas.
No me gusta la lapidación pública a que se está sometiendo a esta mujer, creo que es injusta porque conozco como pasan las cosas en sesiones similares.
Lo ideal hubiese sido que Cristina hubiese pasado unos días viviendo allí, con su cámara, captando la intimidad de esas personas. Eso es imposible de realizar.

Cristina Garcia Rodero © casa real
Letizia de Borbón y su familia

Cristina Garcia Rodero © casa real
Letizía de Borbón y su familia

A aquellos que les preocupa la pureza del fotoperiodismo deberían cuestionar otras cosas. Hace años vi un documental en el James Nachtwey explicaba como hizo su famosa foto de Ruanda. Lo pasaron en Canal+, eran de la BBC creo recordar y un fotógrafo famoso explicaba en 5 minutos como había hecho una foto importante de su carrera. Nachtwey explicó que hizo 2 rollos de 36 fotografías para aquella imagen. Me quede de piedra y lo comenté en público con Gervasio Sánchez y los asistentes a mi ponencia en Albarracín en 2007.
Eso es preocupante, a mi me pareció aberrante montarse una sesión de moda con una víctima de una masacre. No necesitas tantos rollos de película para hacer una fotografía que refleje esa realidad, ese dolor, un perfil de un hombre que ha salvado la vida con suerte. Los machetazos en el perfil de su cabeza hablan por si solos. ¿Donde queda el respeto por la víctima si le haces posar como si de un modelo se tratase?
Este tipo de cuestiones y las fotografía de Haiti en la que se ve a un grupo de fotógrafos haciendo la foto de un cadáver, como si estuviesen en un photocall, y modificando la realidad para mejorar la toma, es lo que debe de preocupar al fotoperiodismo. Arremeter contra Cristina Garcia Rodero por estas fotos y rasgarse las vestiduras por el resultado es un exceso sin sentido, hay que tener en cuenta todo aquello que condiciona el resultado final.

James Nachtwey ©

Share →

45 Responses to Cristina Garcia Rodero, Los Borbones, El Fotoperiodismo

  1. […] y sus derechos de reproducción. Después escuchas críticas absurdas como las que recibió Cristina Garcia Rodero por la sesión de los Borbones. Si hay “fotógrafos” que envueltos en sus fulares y Leicas no […]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *