Bill Burke © 1995 / Edificio demolido en 1996
De la serie Autrefois, Maison Privée

Bill Burke (1943, Connecticut, USA) es un prestigioso fotógrafo con una dilatada carrera de exposiciones en prestigiosas galerías y museos de todo el mundo.
En la actualidad enseña fotografía en The School of Museum of Fine Arts, en Boston. Ha recibido muchos premios y distinciones a la lo largo de su carrera. Su trabajo se ha centrado durante muchos años en Asía buscando ser un testigo del modo de vida y de las consecuencias que la historia ha tenido en esas gentes.
Su trabajo “Autrefois, Maison Privée” es una narración que todo aquello que ya no existe y ha desaparecido, y las fotografías de Burke son la única prueba de ello.
Con estas obras hace un homenaje a Atget, también se inspira en su obra. Toda la arquitectura colonial francesa ha desaparecido de Indochina o lo poco que se mantiene en pie tiene unos usos completamente diferentes para lo que fueron concebidos cuando se construyeron.
Todo este trabajo lo ha realizado con placas instantáneas de Polaroid 55, lo cual también supone un pequeño guiño, fotografiar con una película de este tipo, algo que va a desaparecer.

Bill Burke © Phnom Penh

Bill Burke © 1994
Consulado de USA en Da Nang – Demolido

Sólo queda la fotografía. Todo aquello que hace años se hacia visible y era una referencia en la vida de las gentes ha desaparecido. No queda nada, sólo en recuerdo de aquellos que pudieron conocerlo y las fotografías de Burke como pequeño testimonio de que eso estuvo allí. El tiempo y los hechos de los hombres modifican el entorno y las vidas de las generaciones posteriores. Esto es sólo algo material creado por el hombre. Es mucho más grave cuando supone la desaparición de entornos naturales del planeta y que provocan el cambio en el habitat de personas y especies. También fotografía a las gentes que habitan sobre las ruinas de aquello que fue algo para ver y disfrutar. En algunos casos lugares que traen recuerdos de una guerra dolorosa e imperialista. Excesiva crueldad de los colonizadores con aquellos que querían decidir su futuro. Aquellos liberadores camboyanos se convirtieron en una poderosa máquina de exterminio de seres humanos. Matar para acumular montañas de inocentes por el simple hecho de pensar. El tío Sam salió por la puerta de atrás después de haber dejado la semilla dolorosa de la guerra química en generaciones de niños vietnamitas que nacen con deformidades gracias al papá yanki.
Burke se centro en los edificios y tibiamente en las personas, en las víctimas supervivientes a aquellos años de locura y exterminio.
Quedémonos con sus fotos, para mitigar el dolor al contemplar la imagen de aquella niña, que desnuda huía por una carretera, del napalm con el cual el cual el Tío Sam arrasaba a inocentes.

Bill Burke ©

Bill Burke ©

 

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