Simon Roberts ©

Simon Roberts (1974, GB) es una de las jóvenes promesas de la fotografía británica contemporánea. Sus imágenes recrean el paisaje y situaciones cotidianas de su entorno habitual. Premiado y reconocido realiza exposiciones por el mundo en los más prestigiosas galerías y museos. No voy a hablar de la obra y el talento de Roberts hoy, sus imágenes me servirán de excusa para reflexionar acerca del abandono que nos sirve de refugio en los días del verano.
La naturaleza, la compañía de los amigos, las amenas charlas, no son en ocasiones suficiente para aislarnos de las agresiones estúpidas del sistema ni de los pobres ignorantes que quieren su minuto de gloria.
Hablar de la censura de las redes sociales más importantes, que parece que contratan a inquisidores o voluntarios del Tea Party, para establecer cortapisas a las expresiones artísticas de autores prestigiosos de la fotografía.
Quizás las denuncias de mentes estúpidas sirvan de apoyo para esta labor policiaca que la red social Facebook lleva contra cualquier imagen de desnudo publicada o enlazada a dicha red.
Esto me ha pasado hoy, me han comunicado que eliminaban el contenido de Mark Seliger, un simple enlace a mi blog con una imagen de un desnudo y con el retrato de Fleetwood Mac del 1992. Dos hombres, uno de ellos vestido de novia y otro de novio a la salida de una iglesia.
¿Que escandalizará más a los puritanos de Facebook, el desnudo del post o el retrato de una posible boda de dos hombres?
El mundo pierde los principios de libertad que pensábamos que eran conquistas ya adquiridas. Los respetos a los derechos humanos, la corrupción y la traición de nuestros políticos que se han convertido es esbirros del capital internacional para garantizarles sus beneficios a costa de la pobreza y las injusticias que recaen sobre la ciudadanía.
Las guerras que se consienten como una sangría estéril para respetar la partida estratégica de las grandes potencias. La amenaza de asalto a la embajada de Ecuador donde se refugia Julian Assange convierte al Reino Unido en el corsario que siempre fue.
Con todas estas cosas que perturban mi pequeña escapada estival no tengo tiempo para combatir la estupidez de los mediocres. No voy a entrar en dialécticas con ignorantes que buscan su pequeño momento de gloria.
Me quedo con la brisa fresca que llega de la montaña mientras la hora violeta del atardecer anuncia el fin del día. Hermosas imágenes que voy a disfrutar sin fotografiarlas, mientras me tomo una cerveza fría en compañía de buenos amigos con los que comparto una animada charla.
Las mentes sucias no pueden encerrar el océano en una bañera, ni limitar la creatividad de los artistas ni ocultar sus obras. No pudieron con Mappelthope que les escupió en sus caras de puritanos fascistas el poderío de los órganos sexuales de hermosos hombres negros. Ese extraño país lleno que psicópatas armados que se encuentra entre NY y California no podrá seguir imponiendo cortapisas a la cultura, porque es un imperio en decadencia. Sus armas de guerra financiera sólo les ha servido para crear una crisis del sistema que va acabar con ellos al final.
¿Ignorantes?, No gracias.
Voy a seguir tomando chorizo picante y cervezas.

Simon Roberts ©

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