Rafael Roa © 1990 – Hidden Desires

Acabo de ver en un libro de fotografía norteamericana la fotografía del gran maestro Wynn Bullock “Child in Forest” de 1951 que siempre me ha producido una sensación de libertad, paz y misterio. Las fotografías que hacemos llevan todos aquellos fantasmas que muchas veces queremos ocultar y salen al descubierto.
Sigo después con la cantante gorda de Lissete Model en el café Metropole de NYC, 1940.
Que imágenes tan diferentes, una tan onírica y poética, y la otra tan intensa, incluso cómica e histriónica. La imaginación y una instantánea de la vida cotidiana con la miradas únicas de ambos.
Esas sensaciones tan diferentes nos pueden producir cada fotografía que veamos, dependiendo de nuestro propio estado anímico. La fotografía conmueve, sugiere, nos provoca reflexiones y sensaciones que ayudan a alimentar la imaginación de quien las ve.
Desde el punto de vista del fotógrafo todo es diferente. Por un lado está la emoción de la toma y después las sensaciones producidas por el resultado final.
Con la fotografía tradicional había un tiempo de espera entre la toma y el resultado final.
Ese tiempo era de expectación para comprobar que nuestras sensaciones de la toma se habían hecho realidad.
Cada toma es única, igual que cada grabación del mismo tema de un grupo de jazz, los pequeños matices marcados por el tiempo determinan las pequeñas variaciones del resultado.
Y que me decís de las abstracciones de Aaron Siskind o Harry Callahan, grandes maestros capaces de jugar con la belleza de los cuerpos o las texturas de algo inapreciable para el resto. Grandes fotógrafos que han reflejado lo más profundo de ellos mismos en su obra. Un fotógrafo es un sujeto que captura y transmite emociones. Pinta con la luz dentro de un artilugio mecánico, que captura la imagen sobre una emulsión de haluros de plata.
Ahora se hace con cámaras digitales, también nos emocionamos con el resultado de lo que vemos, pero para aquellos que hemos tenido el olor de los químicos en nuestros dedos es otra cosa.
Me ha dado un ataque de nostalgia y pensaréis que estoy loco y en este post no hay ninguna fotografía de las que he hablado. Los que las conocéis ya las habréis visualizado interiormente, y los que no conocéis ni estos grandes maestros ni estas imágenes, es un buen momento para que vuestra curiosidad no tarde ni un segundo más en empezar a buscarlas.

Rafarl Roa © Instagram

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