Rafael Roa ©

Los cuerpos sin rostro se convierten en objetos, no hay miradas que alimenten el deseo, sólo formas que conforman el volumen, acompañadas con el equilibrio de luces y sombras. Según nos acercamos al objeto todo es más abstracto, se pierde el contexto, y obtenemos una nueva interpretación. Hoy no hay discurso que justifique las imágenes, ellas funcionan solas con su propia lectura y la interpretación de cada uno.

Rafael Roa ©

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