Julie Mack © Suite 506

Algunas imágenes de jóvenes “fotógrafos contemporáneos” representan lo banal y absurdo de sus acomodadas vidas. Papá, mamá, los hermanitos, el pulcro y dulce hogar donde se criaron lejos de los conflictos, y de la vida real. Un cuento de hadas, no existe otro mundo para ellos, sólo la vida confortable, las limpias aguas de las piscinas, y del césped perfectamente cortado.
Eso es lo que nos cuentan, sacan los pies del tiesto con alguna metáfora de la violencia y ya. No bailan con el demonio a la luz de la luna como lo hace el Joker, pero tienen la sonrisa como la mueca eterna de un muñeco.
Técnicamente impecables, reflejan el entorno de clase media alta de los USA. Y nos cuentan eso, su vida feliz. En unos pocos años han llenado su CV de bienales y ferias de arte, paseando sus cromos con alegría. Venden sus obras a otros seres insulsos como ellos, que se asustan con imágenes duras de la realidad que ellos no viven.
Esas son sus vidas, y las reflejan en sus fotografías, no pueden contar más porque no han salido de ese entorno de vidas acomodadas y vacaciones en suites de lujo. Eso es lo que cuentan, Disney a tope. Seguramente los clientes de papá compraran sus fotos, y todo tendrá un final feliz.

Julie Mack © Van

Song Chao es un fotógrafo chino que ha expuesto su serie de mineros en la Galerie Paris – Beijing. Miro las imágenes con atención, hay algunos buenos retratos y otros que no funcionan. Como soy un curioso exploro todas sus series. Me doy cuenta que me instinto no me engaña. Una estética de Avedon made in China, nada más. Ninguna innovación a la vista. No me sorprenden ni las miradas de los personajes, algunas no conectan con el fotógrafo y por tanto se reducen a un mero registro.
Es muy difícil hacer algo diferente, pero por lo menos uno debe intentarlo. Un fracaso siempre es un buen punto de partida para construir algo.

Song Chao © Miners

Las fotografías de Song Chao tienen calidad técnica, es lo mínimo que se puede pedir, como el valor en algunas circunstancias. Mi problema es que a estas alturas de mi vida he visto y sigo viendo tantas fotografías cada día, que rápidamente asocio influencias e inspiraciones. También plagios, eso que la gente sin escrúpulos denomina interpretar la obra del otro. En el caso de Song Chao es sólo una serie de retratos con fondo blanco y positivados con la marca de las placas.
Prefiero pensar que es película, aunque bien podría ser una toma digital con una máscara imitando a las placas… En China ya se sabe que lo copian todo.

Song Chao © Miners

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