James Coleman © 2007

Esta mañana he estado en el MNACRS viendo la excelente exposición del vídeo creador James Coleman ( 1941, Irlanda). En su obra “Retake With Evidence” expone una reflexión sobre el sujeto, la cultura occidental, la identidad. Harvey Keitel declama un texto sobre el poder, el olvido, la culpa, la belleza…
En un momento el actor dice “Sálvame”, Salvad Esta Tierra”, una frase para la reflexión individual y colectiva en estos tiempos y con estas circunstancias que nos esta tocando vivir.
La perdida de la ética política arrastra a una sociedad a el desplome de todos los valores teóricos de la democracia. Keitel pasea por un escenario de ruinas, tumbas, esculturas amputadas que conservan su belleza parcial.
El paseo de Keitel diseñado magistralmente por Coleman, (podemos ver los bocetos) y la iluminación cenital de toda la escena nos muestra a un hombre lleno de dudas, que pasea su angustia por las cuestiones anteriormente citadas.
Un rearme moral donde la justicia no sea papel mojado y aquellos corruptos paguen con penas ejemplares sus delitos. Para que eso fuese posible habría que cambiar toda la plantilla de jueces del país. Las obras de los artistas visuales en muchas ocasiones reflejan como actúa el poder. Las imágenes se convierten en metáforas de una realidad asfixiante y de un futuro sin esperanza.
Nos están hundiendo, miras alrededor y ves a gentes valiosas con proyectos de trabajo interesantes y poderosos, bloqueados por la incompetencia delictiva de aquellos que administran el país para el beneficio del gran capital internacional y del suyo propio.
Keitel se cuestiona como Edipo Rey, y Philip-Lorca DiCorcia, produce imágenes que son las metáforas de las actuaciones inmorales de los poderosos.

Philip-Lorca DiCorcia ©

Las conductas más bajas se manifiestan en el poder político y financiero, la desmoralización de la sociedad se refleja en las fotografías de aquellos fotoperiodistas que se ven hostigados en su labor informativa por actuaciones arbitrarias de la policía.
No queda casi nada donde agarrarse o cada vez menos cosas, la fotografía nos permite tomar partido y mostrar esas realidades o fabricar imágenes que abofeteen a una ciudadanía anestesiada por el cansancio, la impotencia y el desanimo.

Philip-Lorca DiCorcia ©

Han convertido a los ciudadanos en lacayos, mercancía para el uso de la especulación financiera en la consecución del mayor beneficio.
Sólo les sirven la frialdad de los números. Empresarios que acosan a sus trabajadores sometiéndoles a una presión que les conduce primero al hospital y después al desempleo. Philp-Lorca DiCorcia nos muestra el mercado donde se compran seres humanos, esclavos dentro de unas fotografías de juegos con doble sentido, donde la compra del deseo se hace fácilmente como algo cotidiano. Mientras tanto el Borbón agita una bufanda al viento, y el botones de los poderosos, se mantiene con la sonrisa de un tonto útil.

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