Jitka Hanzlová ©

Moholy – Nagy argumentaba que el analfabeto del futuro será aquel que no conozca el lenguaje fotográfico, no le sobraba razón.
Veo la exposición de Jitka Hanzlova en la Fundacion Maphre de Madrid. Cuando salgo sólo recuerdo sus retratos e imágenes sueltas. Me pregunto si son necesarias tantas imágenes. Salgo hastiado, aburrido, muchas obras de muy alta calidad con un amplio coro de fotografías intrascendentes que impiden una buena lectura de la exposición. Sólo los muy grandes autores aguantan una gran exposición retrospectiva. El resto se tiene que conformar con exposiciones más concretas y en lugares mas reducidos.
Una anécdota es que todas las fotografías son verticales, en algunas debería haber recuadrado porque el espacio entre el personaje situado en el tercio inferior y el fondo provoca una lectura muy rápida. El espectador sale disparado por la parte superior de la imagen sin explorar nada del sujeto que debería ser el personaje central. La sala tampoco ayuda, deficientemente iluminada, con focos que no tienen la temperatura de color adecuada y tiñen las obras de una dominante cálida.

Jitka Hanzlová ©

Muchas veces los fotógrafos somos los peores editores de nuestro trabajo, una exposición con 30 imágenes sublimes es más interesante que esa exposición con 20 fotografías más que no tengan el nivel que las anteriores. Baja el nivel general de la exposición y no aporta nada el resto.
Con la exposición de Hanzlová me ha pasado algo parecido, es una gran fotógrafa, tiene imágenes perfectas pero no todas están al mismo nivel. La serie de Japón no aporta nada al conjunto de su obra, es anecdótica y prescindible.
Pienso que estamos sobresaturados de imágenes, ya no nos impresiona casi nada, y consumimos muchas fotografías que son similares a otras que ya hemos visto. La memoria se vuelve perezosa y confusa, ya no hacemos el esfuerzo por explorar aquello que ya no nos sorprende. Nada nuevo en el horizonte, rutina, hastío.
No nos impresiona ni el horror de las guerras que nos presentan los fotoperiodistas y muchísimo menos las fotografías que vemos en una feria de arte contemporáneo.
Más de lo mismo, el mercado muestra aquello que se vende e ignora el resto. Es muy difícil ser una autor, alguien que destaque sobre los demás, existen gentes de muy alta calidad, pero son pocos los que se elevan sobre el resto. Cuando algún cretino os venda la burra de que haciendo un curso de tres meses os convertiréis en un autor, veréis un farsante del gran bazar intentando engañaros como a indígenas con las bolas de colores.

Jitka Hanzlová ©

Estamos sobrecargados de las imágenes que nos golpean cada día, necesitamos cerrar los ojos, dejar la mente en blanco y resetear nuestra memoria para poder empezar de nuevo a apreciar la parte de la realidad que nos muestran los fotógrafos.

 

 

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