Sebastiao Salgado ©

En la programación de los Rencontres Internacionales Paris/Berlin/Madrid que se están celebrando estos días en la Filmoteca Nacional y en el Matadero se ha proyectado el documental “My Dubai Life” del cineasta francés Christian Barani.
Este documental, y la crisis financiera que arrastra a una gran recesión a muchos países, me ha llevado a reflexionar sobre las relaciones entre “los ciudadanos” y el poder económico.
Christian Barani lo ha grabado en situación de clandestinidad y podemos oír una conversación en la cual se le advierte de que esta haciendo muchas preguntas y que tenga cuidado con las imágenes que graba. El documental refleja la situación de esclavitud de los trabajadores indúes, paquistaníes… que llegan contratados en grandes grupos de 2000 o 3000. Los contratos son abusivos,  para esclavos. Son obligados a trabajar sin descanso 7 días a la semana, en unas condiciones de dureza extrema, pagando un tercio de su sueldo por una cama en una ratonera. Las relaciones con su empresa es de sumisión total, y los escritos en demanda de mejores condiciones, son simples suplicas.
Construyen una megaciudad de lujo entre el desierto y el mar. Prostitutas venidas de todos los lugares del mundo llenan ese Dubai oculto para satisfacer los deseos de hombres con poder económico. El mundo permanece en el feudalismo, ha sido un breve espejismo en las relaciones laborales, los derechos que alguna generación ha podido disfrutar durante muy pocos años.
La fotografía ha reflejado desde su nacimiento todo este tipo de sucesos. En estos tiempos en que los avances tecnológicos son mayores, las relaciones que se establecen en los mercados de trabajo son cada vez más abusivas e injustas.

Christian Barani © Still de vídeo - My Dubai Life

Todo se capturará en imágenes, que servirán para constatar unos hechos, pero que no modificará las relaciones entre los ciudadanos y el poder económico.
Esta situación cuestiona muchas cosas, la primera es que la democracia no existe, y la segunda es que la fuerza de las imágenes ya no emociona a nadie, ni incita a una mayor concienciación de la situación y mucho menos a ningún tipo de rebelión colectiva.

Sebastiao Salgado ©

 

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One Response to Esclavos

  1. Nacho Rivera dice:

    Curiosa coincidencia… Hace diez días regresé de Dubai y el objetivo del viaje era precisamente fotografiar a los trabajadores que hacen posible el “milagro” dubití a costa de sus vidas para que los privilegiados disfrutemos.

    Veré el documental sin falta!

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