Rafael Roa © Emma Suárez
Un alumno de mi último taller me comentaba que le cuesta mucho establecer esa relación con la modelo o el famoso de turno, en la sesión fotográfica.
Es normal, cuando abordas tus primeros encargos no tienes la experiencia necesaria para “manejar” la situación.
En moda, para un principiante es más fácil si su primer encargo lo hace con una modelo experimentada. Ella le sugerirá con sus gestos, en muchos casos el camino a seguir.
El fotógrafo deberá buscar sus propias sugerencias provocando una retro alimentación continua.
En una sesión de moda es muy importante el equipo con el que vas a trabajar.
Recuerdo una caótica sesión de las primeras que hice a finales de los ’80 para un diseñador muy importante. Yo era un “pardillo” entonces en este campo, y en aquella ocasión todo fue un desmadre. El cuarto de maquillaje había “polvos” de todo tipo y me costó dentro de ese caos conseguir un poco de orden y de concentración para poder realizar fotografías que fuesen buenas. Acabamos la sesión casi al amanecer, y cuando aquellas gentes abandonaron mi estudio en un estado lamentable, me juré a mi mismo que nunca iba a padecer un desorden como ese en mi estudio, y así  ha sido.
El fotógrafo tiene que tener siempre las cosas muy claras, que hacer y como hacerlo, que equipo tienes y lo que le vas a pedir a cada miembro que haga. Controlar, dirigir y realizar tus ideas cueste lo que cueste. En moda debe de ser así.
El trabajo previo es importante, planificar la sesión con el estilista y maquillador e ir dibujando los encuadres y puesta en página es fundamental.
En un retrato depende del entorno del famoso. Si no hay entorno, todo se hace más intimo y la comunicación es mejor, más fluida, se establece una relación mas autentica y se consiguen mejores retratos.
Si hay mucho entorno, representantes, amigos, maquilladores, estilistas, aquello se puede convertir en algo complicado pero que el fotógrafo debe controlarlo todo, es algo similar a una sesión de moda.
Siempre el fotógrafo debe tener una idea previa para proponer al personaje el retrato.
Sobre esa idea se puede evolucionar a otras mejores o más viables, pero si consigues hacer lo que tenías en mente, la satisfacción es plena. Haber estudiado al personaje previamente y tener unas ideas claras es fundamental para comenzar a abordar una sesión de retrato.

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