Mario Sorrenti ©

Siempre ha habido un flujo constante entre la fotografía de moda y el arte, en ambas direcciones.
De esas influencias se han beneficiado las dos orillas. Vivimos en un mundo de información
continua en el cual cada vez es más difícil realizar un trabajo que no tenga el condicionante de
las estéticas dominantes.
Igual que vemos en que muchos de los grandes nombres de la fotografía contemporánea están siendo atrapados por el mismo discurso narrativo de la soledad, el abandono, el vacío o la derrota, podemos observar unas imágenes similares en facetas de la fotografía  de moda cuya finalidad es la venta de un producto a través de los mensajes de seducción del lujo y el glamour.
La fotografía de moda vende deseo, el de poseer ese producto para dentro de él sentirse alguien con un alto potencial de seducción, provocar esa atracción a los demás.

Anja Niemi © Do Not Disturb

Anja Niemi es una joven fotógrafa noruega, galardonada por la revista Art Review como joven promesa de la fotografía europea. Su serie Do Not Disturb será expuesta en The Little Black Gallery de Londres a partir del próximo 27 de Marzo.
Lo que no veo es una ruptura en los discursos y las estéticas, todo se retroalimenta en una imitación continua, lo cual me indica a pensar que estamos en unos tiempos en que la creatividad está excesivamente condicionada por el mercado.
Mario Sorrenti publicó a finales de los años ’90 una serie de fotografías de moda basada en mujeres tumbadas inconscientes en diferentes estancias. El desorden indicaba al espectador de que algo había pasado. Podían estar muertas o simplemente inconscientes.
Anja Niemi nos presenta ese tipo de discurso en su trabajo Do Not Disturb, según mi opinión un trabajo menos atractivo al realizado en su día por Sorrenti.
Pero no quiero llegar a una simple comparación de una coincidencia entre dos trabajos separados por el tiempo, donde quiero incidir es ese discurso monolítico que los mercados del arte están dispuestos a ofrecer y la presión indirecta que ejercen sobre los autores a la hora de hacer una obra.

Philip-Lorca di Corcia ©
Anja Niemi © Do Not Disturb

La presión de las influencias del mercado y de la información que recibimos son muy grandes,
nadie está libre de ellas, y es muy complicado aislarse del mundo para poder hacer algo que realmente salga de lo más profundo de nosotros y que no esté condicionado por toda la información externa que recibimos.
El arte es una industria, como la moda, los mercados determinan aquello que quieren potenciar y marginan aquello que les molesta. Hay una marginación comercial y otra política, los que denuncian con sus obras o renuncian a premios no gustan al poder, incluso aunque tengan el reconocimiento internacional que apoya su trabajo.

Mario Sorrenti ©

Hay un discurso monótono dentro de la fotografía contemporánea, sólo muy pocos son capaces de generar grandes emociones de admiración por su mirada única. Hay grandes autores con una gran calidad en sus trabajos, pero al final si los miras muy profundamente, todos son hijos de Jacob, se parecen en algo, son parientes que han bebido de la misma jarra.

Axel Prager ©

Otros son inocuos, están inmunizados contra el virus de la transgresión, aderezados de una estética muy atractiva y artificiosamente perfectos, entran sin pedir permiso, colonizando al espectador.
Son como virus troyanos que se apoderan de ellos generando el deseo de posesión de esas imágenes.

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3 Responses to La Misma Víctima En Cada Esquina – Fotografía Contemporánea

  1. […] Goldin, para producir mundos simulados, similares a los que vemos en el cine. Desde autores como Axel Prager, Gregory Crewdson, Erwin Olaf, Todd Hido, o Alec Soth por poner algunos ejemplos, todos hemos […]

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