Jerry Ueslmann ©

Acabo de leer una excelente reflexión de Laura Terré sobre la destrucción de los archivos de Jorge Rueda, cumpliéndose así su voluntad.
Comprendo perfectamente a Rueda, supongo que él ha pasado por años de incomprensión, olvido, zancadillas. Esas historias me suenan, y estamos hablando de la destrucción de su archivo porque él ha sido un nombre importante dentro de la historia de la fotografía española. Conozco más casos, de fotógrafos con menos nombre, profesionales intachables que en un momento de su vida han hecho lo mismo, borrar sus huellas.
Me contaba este caso un alumno mío, su padre había quemado su archivo. Percibí en la mirada de este joven fotógrafo una cierta tristeza por ese hecho. Al final el olvido sepulta nuestros pasos, y es mejor asegurarse que nadie sacará un provecho indebido de nuestro trabajo.
De acuerdo con Rueda, “la vaca que da leche tiene que comer cada día,  y si te han negado el pan y la sal en vida, que más te da lo que pase cuando mueras.
Vivimos muy poco tiempo, y queremos disfrutarlo haciendo lo que nos gusta, y sólo queremos que se nos permita vivir, que no se nos ahogue con zancadillas y desprecios continuos.
El archivo Centelles es otro caso polémico, los responsables de la Generalitat se rasgaron las vestiduras cuando lo compró el Estado, después de que sus hijos fuesen ignorados continuamente por los responsables de la Cultura Catalana.
Desaparecer con lo que has hecho no es mala idea, llevarte todo contigo, tu historia se acaba cuando tu mueres, que existan referencias tuyas o no ya no es importante, el muerto ya ni siente ni padece.
Supongo que a Rueda y a otros muchos, a lo largo de sus vida se han encontrado con situaciones complejas, problemas que los fotógrafos no hemos generado, y que sin venir a cuento hemos sido los perjudicados, generalmente por la incompetencia de otros.
Desaparecer y llevarte todo puesto, es una buena idea, borrar tus huellas, lo único cierto es que ese último sueño es infinito.

Foto de Carlos Canal (C) Instantánea de la quema del archivo de Jorge Rueda, en Jorox, el 13 de diciembre de 2011

 

Share →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *