Joe Rosenthal © AP – Raising the Flag on Iwo Jima

Ayer tuve una pequeña discrepancia en Twitter con el narrador de fútbol de Canal+, Carlos 
Martinez. Realmente, fue una queja de un abonado que lleva más de veinte años escuchándole retransmitir los partidos de fútbol.
Creo que no es objetivo, pone el acento donde le lleva su pasión oculta y omite aquello que no
quiere ver. Evidentemente ser objetivo es casi una quimera, todos estamos cargados de
subjetividad, y es casi imposible escapar de aquello que hemos acarreado durante muchos años.
El periodismo actual no ofrece es una información empíricamente objetiva, sino la opinión
subjetiva del narrador sobre un hecho en concreto, y si esto lo llevamos al mundo de la justicia, podemos afirmar que ésta es ciega y sus sentencias cargadas de perversos intereses ocultos.
La sentencia contra Garzón, y la relación entre magistrados y abogados de los acusados de la
trama Gurtel, emiten un olor muy sospechoso.
Hay una fotografía de Josep Brangulí en un acto de la posguerra civil donde se ve a las autoridades triunfantes del golpe de estado, con las chaquetas blancas y los símbolos falangistas en ellas.
Brangulí se coloca a un lado y eleva la cámara sobre ellos usando un gran angular.
Les deforma y empequeñece, sólo uno de ellos se da cuenta de que algo pasa y mira al fotógrafo.
No he encontrado esta imagen en la red pero está, seguro, en el catálogo de la Fundación Telefonica
de esta exposición.
La manipulación informativa se ha usado siempre, y desde el punto de vista político sin ningún tipo
de escrúpulos.
Ya os he hablado en este blog de como Stalin borraba a sus enemigos de las fotografías y el adoctrinamiento que empleó Hitler con las películas de Leni Riefenstahl.

Josep Brangulí © 1939

La fotografía de Joe Rosenthal en Iwo Jima fue un símbolo de esa batalla, pero no el final de la misma, tres de los soldados que están en la fotografía murieron posteriormente en el combate.
Siempre llevamos una carga importante de subjetividad en lo que hacemos, los fotógrafos seleccionamos nuestra parte de la realidad, la que elegimos en cada momento.
Lo que vemos a través de la cámara es lo que consideramos que debe de formar parte de la
narración visual de nuestra historia.
La información se manipula, los políticos mienten sobre la realidad que deben gestionar, y la
cuentan en función de sus propios intereses apoyándose en los grupos de comunicación que les
son afines.
El mercado del arte determina qué es lo que los artistas deben producir para vender en las bienales. Todos los discursos que no entran en las tendencias dominantes son marginados, se les cierran los canales de distribución, las galerías sólo exponen aquello que tienen la seguridad que van a vender
y está de moda.
Los gobiernos mienten a los ciudadanos que son los que les votan y no defienden los intereses de estos, si no de las grandes corporaciones financieras internacionales.
Y para cerrar el circulo, la brutalidad policial se hace dueña de las calles, pegando a diestro y
siniestro y limitando el derecho de expresión y manifestación.
1984 de Orwell esta más cerca, la manipulación informativa se dirige a adormecer las conciencias, y los estados a mantener el orden por medio de la violencia.
No puedo ser objetivo cuando la razón se ve aplastada por la violencia injusta de aquellos que deberían garantizar los derechos de los ciudadanos.

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