Rafael Roa © 1989 – 2012 – Las Pasiones de Jiri Georg Dokoupil

Me encontré con Jiri Dokoupil en 1989. Fui a su estudio en Madrid en una tarde de primavera a hacerle un retrato para EPS. Me encontré con un tipo serio, educado, poco hablador y con sus pinturas de humo hechas con velas sobre el lienzo. Siguió mis instrucciones e hicimos una sesión breve pero intensa de retratos. Su trabajo me pareció muy interesante, nada de farsas, sincero, real, que le fluía desde dentro. La segunda vez sólo vi su trabajo en sus exposiciones en Madrid en el año 2000.
Releo el capítulo que le dedica Donald Kuspit en su libro Emociones Extremas y que éste titula: “Alucinaciones Reales y Absolutos Anales” y que comienza con una cita del propio Dokoupil que dice: “El sexo latino y caribeño… es más natural que el acto sexual pequeño- burgués centroeuropeo… Allí el sexo está mucho más orientado hacia el ano, y la lengua desempeña una función más ilustre que en nuestras latitudes.
Kuspit nos muestra un retrato de Dokoupil que le presenta como un sujeto sexualmente voraz y polígamo, que combate la sexualidad pequeño burguesa con fines solamente reproductivos. A veces los planteamientos de Kuspit sobre la forma en que Dokoupil expresa su sexualidad y la relación con su obra, no me interesan demasiado. Me atrae más la estructura visual y narrativa del trabajo de Dokoupil, su búsqueda de nuevas herramientas para expresar su pintura. De todas formas el ensayo de Kuspit es altamente recomendable. El hecho de la posesión sistemática para el goce sexual entre las personas que así lo desean sin detenerse a pensar en compromisos sociales, es objeto de recriminación por parte de aquellos que intentan recortar todo lo que se salga de los límites que pretenden imponer socialmente.
Que a este artista checo, las pasiones, la posesión sexual y la transgresión lo ayuden a expresar en su obra sus vivencias e ideas sin tapujos, así como que sus experiencias lo hagan cabalgar hacia una creatividad más desbordante, me parece altamente positivo, ya que las formas de expresión sexual de cada sujeto configuran y describen su forma de ser. Creo que valorar como lo hace Kuspit, el mito de las mujeres del sur, como más fáciles sexualmente, (recalcando la búsqueda del paraíso de Gaugain en Tahiti), es algo trasnochado. Que la realización de todas las fantasías sexuales le sirva a unos individuos para ser más felices, y a otros les incentive en su proceso de creación artística, no sólo no es reprobable, sino un plus positivo.
El sexo es la sal de vida, es como he dicho siempre ese caballo salvaje que hay que cabalgar para sentirnos vivos. Gozar de todas las posibilidades de disfrute sexual, a cualquier hora y con quien esté dispuesto a compartir con nosotros esas pasiones no debe de ser ni un arma arrojadiza ni una etiqueta negativa que colgar a nadie.
Que a Dokoupil el mundo le pueda parecer una gran comuna donde disfrutar de su sexualidad es una opción tan valida y libre como cualquier otra, lo importante para el espectador es que se sienta atraído por sus obras.
¿Es perverso el arte de Dokoupil, plantea el triunfo de su universo anal en su trabajo o simplemente trata de mostrar una realidad que no es lo que parece?.
Todas estás preguntas las plantea y contesta Donald Kuspit en su ensayo sobre este pintor checo. Yo me planteo discursos más simples cuando veo su obra o cuando pienso en mis propias historias, el deseo y la muerte, la posesión y el abandono inmediato a la consecución del placer, la búsqueda del refugio perfecto donde perpetrar todas las fantasías que te asaltan en cualquier instante. Encontrar ese paraíso personal sin necesidad de debates entre el sexo burgués centro europeo o la
vía anal caribeña tal como plantea Dokoupil, para mi es sólo una cuestión de posibilidades para sentir el placer.

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