Eve Arnold

No voy a hacer una necrológica de esta fotógrafa que mostró su parte de la realidad con su criterio personal haciéndonos participes de ello.
Cuando un fotógrafo muere, nos deja un gran relato visual que debemos interpretar, sus imágenes
son un reflejo de su personalidad. Todos nos definimos a través de nuestras fotografías, desde el más famoso fotógrafo a aquel que hace un trabajo de fotografía social en una pequeña comunidad.
Desde la invención de la fotografía la historia se escribe a base de narraciones visuales compuestas
por esos retazos de vida, capturados en imágenes.
Los álbumes familiares son una colección de momentos que reflejan el origen, desarrollo y
desaparición de una familia. Así ocurre con todo tipo de fotografías, configuran la narración visual
de nuestra historia colectiva.
Eve ha muerto y nos ha dejado sus imágenes que son un reflejo de su curiosidad, su selección de
la realidad que le tocó vivir.
La obra de un fotógrafo refleja su propia evolución personal, es un camino lleno de huellas para interpretar aquello que seleccionó como algo importante, a capturar para recordar.
Todos los personajes que ella fotografió, nosotros hemos amplificado su recuerdo a través de sus
fotografías, sabiendo captar su personalidad más intima, sus miedos, frustraciones y alegrías.
Eve nos muestra una Marilyn, solitaria y vulnerable, los ojos cariñosos de Clark Gable, o a un Paul Newman esperanzado aprendiendo a ser actor, por poner unos pequeños ejemplos de su dilatada
carrera.
No voy a poner sus fotografías aquí hoy, quizás en otro momento, creo que es mejor que hoy cada
uno las busque, en libros o en la red, y seleccione aquellas que más le interesen del trabajo de
Eve Arnold, descubriendo en soledad los matices de las historias que ella nos quiso contar.
Os dejo este vídeo en el cual Eve Arnold habla de Marilyn.

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