rafael roa  © A Void Regard

Una buena pregunta que debemos hacernos es como percibimos nuestra realidad, nuestro
entorno, y todo aquello que seleccionamos en una fotografía.
La percepción del fotógrafo es obviamente diferente del sujeto al que fotografiamos y puede
ser convergente o divergente con el espectador.
Ayer en una fría noche de Madrid y durante mi taller de “Fotografiar la Noche” estábamos
seleccionando un encuadre desde el otro lado de la calle. De repente un hombre sale de las
sombras, cruza la calle, nos empieza a increpar, al final se acerca a nosotros y nos dice airado
que no hagamos fotos, que él no quiere salir en la fotografía.
Era un indigente, que se sintió agredido por nuestra presencia, para nosotros que no le
habíamos visto claramente, era sólo una sombra, una silueta negra, al otro lado de la calle.
No hicimos la fotografía, nos fuimos hacía otro lado, daba igual hacerla o no, pero el hecho
es que cada uno percibe su realidad de manera diferente.
En el fondo, nunca fotografiamos la realidad, quizás ésta no exista, sólo la interpretamos desde
nuestro punto de vista, e incluso modificamos su lectura a través de la cámara.
Podemos decir que la fotografía que hacemos es la representación de nuestra interpretación de
la realidad, sólo eso, una visión subjetiva y distorsionada de lo que nos parece ver.
Todo esto es un proceso más reflexivo para aquellos que deciden optar por este punto de vista,
para otros es sólo algo mecánico, ver, disparar, capturar, compartir, producir imágenes,
coleccionar recuerdos triviales.
Como esta persona que pensaba que era el sujeto principal de la escena, pasamos por la vida
creyendo en la importancia de lo que hacemos, de lo que somos y como en la fotografía ocurre,
que depende de quien observe esa realidad en la cual nosotros nos encontramos somos o no
personajes principales o simplemente un atrezzo.
Fotografiar es el dominio de la luz para contar historias a través de nuestras imágenes, esto les
decía ayer a mis alumnos. Da igual si usamos la luz natural, un flash o una linterna, necesitamos
la luz como el pintor el pincel, usamos estos artilugios a los que les dotamos de glamour, para
interpretar a nuestra manera aquello que vemos, y muchos de nosotros nos sentimos más seguros,
cuando vemos la vida pasar desde el visor de nuestra cámara.

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