rafael roa © 1994

Hablar de erotismo en el arte me empieza a resultar una etiqueta muy usada y quizás en
estos tiempos que vivimos, manida y desgastada.
Lo primero que tendríamos que definir individualmente es nuestra relación con nuestro
cuerpo desnudo y por ende con los cuerpo de los demás.
Aceptar el desnudo como algo natural, y la contemplación los cuerpos desnudos de aquellos
que nos rodean como algo bello y cotidiano nos posiciona en un buen punto de partida para
ver el sexo como algo normal y muy placentero.
¿La representación de los cuerpos o de la sexualidad puede ser considerada como arte sin
etiquetas?
Creo que depende de la pericia del artista para crear una narrativa visual y estética que
emocione o interese al espectador.
El desnudo, o escenas de sexo explícito pueden tener una carga de transgresión que unido
a la estética personal del artista seduzcan y emocionen a aquellos que las contemplan.
Podemos intentar fotografiar el deseo, la posesión, la soledad del placer intimo, o las
expresiones del nuestro, y usar estás imágenes como un mero relato, o intentar dotarlas de
una carga de transgresión buscando una reacción diferente en el espectador.
Somos animales que necesitamos poseer, ese es el caballo salvaje que alimenta nuestros
deseos sexuales más intensos. Por tanto la fotografia de estos actos sólo registra una faceta
de nuestras vidas.
La vida nos proporciona todo tipo de guiones, ideas y experiencias que podemos aplicar a
nuestras narrativas visuales, el deseo y la posesión son mundos llenos de posibilidades a
explorar para contar nuestras propias historias.
Araki refleja en su obra sin tapujos sus pasiones, Saudek su soledad y transgresión contra
el sistema, Crewdson los cuerpos desnudos de seres solitarios y al borde del abismo.
Cada uno debe encontrar sus propios fantasmas y ver si es capaz de compartirlos con los
demás a través de una imagen.

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