Jean Loup Sieff © 1985

Fotografiar el cuerpo como un objeto, sin rostro, sin miradas.
Moldearlo con la luz y establecer ese equilibrio entre luces y sombras que determina la estética
final de la imagen. Buscar las formas, iluminar para mostrar aquello que queremos resaltar, jugar 
y experimentar con las curvas como abstracción.
Desde esta fotografía de Sieff donde sugiere con la sombra de una mano el lugar preciso donde
habita el placer, hasta la geografía de los cuerpos de Herb Ritts, o lo irreal de una de las últimas
obras de Bill Brant.

Herb Ritts ©

Porque aunque el fotógrafo elija una parte por el todo, puede enseñar y sugerir el deseo, o
dejarlo en una sinfonía de luces y sombras que dan volumen a esos cuerpos y marcan los
músculos y realzan la belleza. Para fotografiar el cuerpo desnudo es necesario conocerlo
en profundidad, observarlo como un objeto bello que cambia según giramos la luz a su
alrededor hasta conseguir aquella que nos muestra lo que hemos imaginado.

Bill Brant ©1977

Otros como Araki nos muestra la pasión, incluso fotografía el acto sexual o la posesión en su
máxima expresión, pero también nos sugiere con esta imagen de lenguas, lo que sucede en la
escena que no estamos viendo.

Araki ©

Y tenemos muchos autores de los cuales podemos aprender hasta dar con nuestra propia
interpretación del cuerpo como objeto. No siempre debemos buscar cuerpos perfectos acordes
a los cánones de belleza imperantes, cualquier cuerpo tiene su misterio. Autores como Witkin
han mostrado la belleza de cuerpos mutilados o muertos. Lo importante son la propias ideas,
acercarse al cuerpo como objeto y buscar nuestra opinión de él. Es un retrato sin mirada, sin
gestos, el imperio de las formas está dispuesto a que nosotros lo interpretemos buscando nuestro
propio equilibrio entre las luces y las sombras, en ese objeto más o menos bello o voluptuoso.

rafael roa © 2003

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