El fotógrafo Edu León detenido en Leganés – Fotografía de Olmo Calvo ©/Diagonal

No hace falta irse a El Cairo para comprobar los abusos policiales contra los fotoperiodistas
cuando realizan su trabajo. El fotógrafo Edu León fue detenido cuando fotografiaba la actuación
policial en un desahucio de una familia en Leganés, (Madrid).
Pasó la noche en comisaría, donde fue insultado como figura en la denuncia interpuesta por el
propio fotógrafo, y sus fotografías borradas de la tarjeta de memoria.
Durante este año, hemos visto vídeos de abusos policiales contra ciudadanos y periodistas,
hemos oído en los vídeos expresiones como “te voy a dar una hostia y mi identificación la 
tengo en los cojones”, les hemos visto pegar impunemente a ciudadanos.
¿De que tienen miedo las fuerzas de seguridad del Estado?
Quizás de que los fotógrafos informen de sus abusos, de que no cumplen con la ley, ni con la Constitución, ni con las normas legales de llevar la identificación siempre visible.
Tienen miedo que las fotografías demuestren que actúan al margen de la ley, y de que si
llevan la identificación los ciudadanos puedan ejercer acciones legales contra ellos.
¿Cómo puede suceder algo así en país donde el sistema democrático hace mucho tiempo que
quedó consolidado?
Quizá que los fotógrafos informen de los abusos de los funcionarios encargados de la seguridad
sea una manifestación del miedo del propio sistema a la libertad de información.
Por esta razón, los fotógrafos y los periodistas de este país tenemos el deber de movilizarnos ante
este tipo de situaciones.
Su impunidad transciende el caso concreto y pone en peligro no solo nuestra práctica profesional
sino las garantías de los derechos propios de un Estado Democrático.
Uno de los grandes logros del Estado de Derecho es que nadie, ni el gobierno, ni sus funcionarios,
ni desde luego nosotros los ciudadanos, estamos exentos del cumplimiento de la ley.
Es lamentable comprobar como, días atrás, la detención de Guillén Villa en la capital egipcia
mereció, en el periódico El País, un tratamiento mucho más amplio. Podríamos pensar que
los abusos no tienen el mismo valor cuando se producen fuera de nuestras fronteras o quizá que
en nuestro país, desgraciadamente, a veces no está garantizada la independencia de los medios.
Sin embargo, no es de extrañar que ante casos como los he se han producido a lo largo del año,
en que la corrupción ha llegado a las más altas esferas, en que se han producido indultos a
banqueros de dudosa reputación, en que los responsables de la crisis son sus principales
beneficiarios, etc., los ciudadanos vayan perdiendo su fe en el propio sistema, en la clase política,
en el funcionamiento de sus instituciones… Es doloroso comprobar que, cada vez con mayor frecuencia, los grandes valores de la democracia como la libertad o la igualdad se están
convirtiendo en palabras vacías que se lleva el viento.

Tony Vaccaro © – Segunda Guerra Mundial

Los estados han utilizado la censura informativa siempre, unas veces directamente y otras con presiones realizadas sobre los medios de comunicacion que se pliegan al poder del estado.
Ya he comentado aquí la censura establecida en Japón por EEUU durante la ocupación, y la que ejercieron sobre sus fotógrafos como Tony Vaccaro. Siempre ha sido así, han censurado la información llegando a organizar viajes controlados sobre los medios de comunicación como  en el bochornoso caso de la guerra de Irak.
 

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