Diane Arbus © 1970 – Dominatrix embracing her client, NYC

Me asfixio, mi lengua crece repentinamente y me ahoga, no puedo respirar. Al final el susto pasa, son reacciones alérgicas incontrolables que me hacen pasar un mal rato. Me deja tocado, y mis hijos se preocupan. Hablo con una amiga y le cuento el episodio, me tranquiliza y me sugiere que hable en el blog del concepto asfixia. Aquí estoy con el tema. Por la mañana mi amigo Manolo me ha dado clave sin saberlo, cuando íbamos hacia El Retiro, me ha comentado los cambios de gobierno antidemocráticos producidos en Italia y Grecia. Colocan a unos contables al servicio del capital internacional para que se dediquen a poner en orden sus beneficios, a costa de las gentes que pagan sus impuestos. Asfixiar a los países, para seguir manteniendo sus beneficios y ejercer el control total, con sumisos presidentes de comunidad. Esta es la asfixia colectiva, la que condena a millones de personas a no tener un destino claro, a jugar a la ruleta rusa de la supervivencia cada día. La mirada del hambre, que fotografiaron Dorothea Lange o Walker Evans, y después de ellos, otros muchos que han reflejado la historia de las atrocidades durante el siglo XX.
Porque vivimos en un mundo sin razón que cualquier día va a saltar en pedazos, hoy Gervasio Sánchez, escribía desde Colombia:
En el conflicto colombiano los enemigos utilizan “el cuerpo de la mujer como campo de batalla”. En algunos lugares son violadas y se las confinan para que no puedan abortar y den luz a hijos no deseados. En los barrios de Medellín las bandas de delincuentes “utilizan el cuerpo de la mujer como botín de guerra para demostrar su supremacía frente a sus enemigos”.
Leo en un informe sobre violencia sexual contra mujeres, adolescentes y niñas en Medellín: “Durante 2010 fueron agredidas sexualmente 1.057 personas en la ciudad de las que 689 niñas menores de 14 años”. Leo sobre un tablón de anuncios: “El cuerpo de las mujeres no es botín de guerra ni territorio de violencias”.

Diane Arbus © 1970 – Girl in her circus costume

Esta es la selva en la cual vivimos, me imagino a esos tecnócratas que han tomado el poder por mandato del gran capital, siendo unos débiles en su soledad, como ese protagonista de la fotografía de Diane Arbus, que se abraza a una dominatrix para purgar sus culpas, o quizás siendo unos crueles torturadores, y ejerciendo la violencia como deporte cotidiano contra aquellos a los que supuestamente aman.
En 1971 Diane Arbus se suicida, una año más tarde su trabajo es seleccionado para la Bienal de Venecia, y el MOMA le organiza una gran exposición retrospectiva.
A ella le llegó su asfixia personal, decidió su final del camino, siempre se hace por cansancio o porque no hay salida. Sus diarios escritos con orden y método reflejan su carácter. El suicidio es un gran portazo y un corte de mangas, decidir que ya no quieres ver a los idiotas de siempre, harto de mirar la sonrisa estúpida de los verdugos que ejecutan al personal.
Ella pulsó la tecla off y se bajo en marcha.

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8 Responses to La Asfixia y Diane Arbus

  1. Carmen Serrano Cordón dice:

    Rafa, me gusta tu reflexión y creo entender muy bien de qué hablas, pero también siento que la vida está por encima de todos nosotros, las victimas, los verdugos y la gente corriente que amamos, sufrimos, reímos y soñamos con un Mundo Mejor.
    Espero que el óxigeno llegue a todas tus células sin obstaculos y puedas gritar para ahuyentar el espanto.

    Un abrazo!!

    • rafaelroa dice:

      Hola Carmen, esto lo escribí hace casi un año, discrepo en que tenga solución lo que estamos pasando. La estupidez, la incultura, y los delincuentes que nos representan se han llevado el gato al agua. Un abrazo!

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