rafael roa © 1995  Montaje de 3 Polaroid  50×60 cm

El desnudo es uno de los temas más complicados de enseñar dentro de la fotografía, quizás
porque lo primero que tenemos que tener son alumnos con una relación natural con el cuerpo,
carente de todo tipo de alteración psicológica y de una visión distorsionada, llena de
prejuicios.
El cuerpo del ser humano tiene un interés estético independientemente del sexo.
Los artistas han abordado ese tema desde que el mundo da vueltas y evolucionamos,
siendo capaces de tener otras inquietudes que no sean las de comer plátanos, aunque
viendo la que esta cayendo me entran dudas de hacia donde vamos.
Ese despropósito de otorgar al desnudo y al sexo el carácter de pecaminoso o sucio se lo
debemos a todos los tarados que han usado las religiones para el control absoluto de las
libertades individuales del ser humano, y controlando el sexo, controlaban las tasas de
natalidad y establecían su orden de prioridades para el ejercicio del poder.
El trato de la mujer como a un animal ayudaba a ejercer ese control político.
He hecho estos apuntes para establecer el punto de partida de lo que es un taller de desnudo
según mi punto de vista.
No quiero tener tarados, ni salidos en mis talleres, gentes que ven esto como algo sucio,
tipos como algunos que conozco que me preguntaban aquello de que si no me ponía
cachondo haciendo el desnudo a Emma Suarez, gentes que ven el desnudo y el sexo como
algo prohibido y oscuro.
Quiero enseñar a fotografiar un cuerpo, el tratamiento de las luces y las sombras, la fuerza
de éste cuando ocultamos el rostro y nos enfrentamos a esas formas con una ausencia total
de la mirada.
Las diferentes estéticas y narrativas de los autores más importantes en la historia del arte,
y el uso del cuerpo como metáfora y herramienta de crítica a la sociedad actual.
El por qué cuando vemos las fotografías de Mapplethorpe, aquellos modelos negros con
esos organos sexuales tan grandes, las gentes más simples sólo ven un “gran pollon”, y
son incapaces de buscar el uso de esos elementos como herramienta de crítica social.
Podemos crear deseo en el espectador de una forma consciente con nuestras fotografías,
hacerles sentir, angustia, desazón, posesión o ansiedad.
No voy a negar el erotismo en el arte, pero si tratar de que las gentes que se interesen por
mi trabajo o talleres de desnudos, lo miren con una mirada limpia y natural.
Lo que le ocurrió a una persona que compró mi libro Hidden Desires, debería desaparecer
de nuestra sociedad. Esta persona no puede enseñar mi libro a sus amistades porque sabe
que sería inmediatamente censurada.
Las miradas sucias de las cosas más naturales, son siempre las que apoyan a todo tipo
de ideologías reaccionarias y ayudan a frenar la evolución normal de una sociedad.

Robert Mapplethope Foundation ©

 

Share →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *