rafael roa © 2011  – Itziar Cobelo, actriz

Entra una brisa fresa de otoño por la ventana, se enfría hasta el pu ert que tomo cada mañana.
Llegan noticias del norte, grandes nombres para seleccionar a los que consideren más capacitados, veremos que pasa, por lo menos tienes claro que van a ser justos y que esa gente tienen un gran
prestigo internacional, no como a los mamporreros que colocan para elegir el Premio Nacional de Fotografía.
Hoy segundo día del taller de iluminación, muchos trabajos por acabar, fotografías que tengo que seleccionar y que esperan como “agua de mayo”, edición de vídeo de mis historias.
Thomas hace lo propio, lejos, desde su isla volcánica va a contarme sus historias, su mirada se
tendrá que adaptar a ese espacio luminoso donde vive ahora.
Itziar en claroscuro, ilusiones, ganas demostrar su talento, anhelo de tener los focos puestos en
su mirada deseando interpretar esas historias que otros han escrito.
Un solo de trompeta rompe la mañana, esto no es Suomi, y las corales no ensayan en verano a
las tres de la mañana iluminadas por el sol de medianoche, la gente duerme y descansa de los
excesos de la noche anterior, botellas rotas sobre el asfalto, los trolls han vuelto borrachos a sus
guaridas dejando un rastro de destrozos a su paso.
Ya ha amanecido, Cocteau y su sangre de un poeta me acompañan mientras me acabo el té,
aprender de los grandes sirve para construir las ideas nuevas del futuro.
Todo lo sólido se sustenta bajo cimientos firmes de experiencias y conocimiento, de esa síntesis
siempre surgen aquellas cosas que te emocionan, los trolls duermen llenos de sudor y barbarie,
el día espera a que lo aprovechemos, no voy a llegar tarde.

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