rafael roa © 1996 – Hidden Desires

Ha sido un día completo, ver amanecer en El Retiro con un amigo de la infancia mientras
hablábamos de lo divino y de lo humano.
El sol empieza a iluminar las copas de los árboles mientras la chica delgada de la camiseta
rosa empieza su práctica de remo. Lo hace extremadamente lento, sin ningún brío, hace sus
giros con la piragua casi detenida sobre ese remanso de las aguas del estanque.
Caminamos y me encuentro con un músico, toca por lo garitos de Madrid, se anuncia con
una frase lapidaría en su tarjeta, “Actúa al lado de los mejores”, me cae bien pero me da
pena, debería valorar su trabajo solamente, no anunciarse como él que esta al lado de la
estrella.
Hay mucha gente así, no saben ser buenos instrumentistas y se anuncian como lastimosos
solistas sin personalidad propia, eso si que es realmente patético.
Sigue mi día, con mi trabajo y mis proyectos, pero se me cruzan noticias y ese gran pintor
del Expresionismo alemán que es Otto Dix.

Martha Koch y Otto Dix, Fotografía de August Sander, 1926

Le busco y me encuentro con un retrato con su mujer hecho por aquel maestro que
fotografiaba a los alemanes con todos sus defectos, August Sander.
Sander hizo una radiografía de sus compatriotas, gente normal, nada de arios perfectos,
ni de raza superior.
Dix fue represaliado por los nazis, por esas bestias pardas que quemaron gran parte de su obra,
lo incluyeron en esa exposición difamatoria que titularon Arte Degenerado y que pasearon
por toda Alemania. Desterrado y humillado supo sobrevivir a ese caos de la barbarie del poder.

Otto Dix – 1926, La periodista Sylvia von Harden

La historia se repite, la barbarie siempre vuelve, se censura aquello que el poder no quiere oír,
se engaña y manipula a las gentes igual que sucedió en aquella Alemania humillada y hundida
por su derrota en la guerra de 1914. Se difama, se margina y el poder ejerce toda su fuerza en
esta democracia absolutista en la cual vivimos, y en la cual las leyes sólo deben cumplirlas la
gente de la calle, nunca aquellos que detentan el poder económico.
La plebe estamos para votar cada cuatro años y pagarles sus noches de vino y rosas.
¿Como reflejamos esto con nuestras cámaras?.
Recreamos la realidad o usamos metáforas para penetrar con más fuerza en la piel del rinoceronte.
De ese rinoceronte pesado e inmóvil que Fellini mostró en las bodegas del barco de su película
“E la nave va”.
El trabajo de Santiago Sierra, “Los Penetrados” refleja la realidad social de este mundo global
en que nos ha tocado vivir, el poder sodomiza a los ciudadanos que muerden los dientes y piensan
en como pagar sus facturas.
La barbarie siempre vuelve.

Santiago Sierra © Los Penetrados
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