Fernando Puche ©

Fernando Puche interrumpió ayer mi digestión de una sobredosis del mejor apple strudel que
se hace en Madrid, y que jamás contaré donde se puede disfrutar para evitar que por un exceso
de demanda baje la calidad de mi pastel favorito.
Puche y yo nos enzarzamos en una conversación telefónica sobre lo divino y lo humano y por
supuesto sobre la fotografía. Él se va ahora al norte a fotografiar su versión abstracta de la
naturaleza, esa visión personal que él tiene.
Hablamos sobre la falta de rigor en el trabajo y en el aprendizaje de la fotografía, por una parte
por algunos de los que que enseñan y por otra por aquellos que quieren aprender.
Fernando decía: “La gente quiere trucos que le den la popularidad en los foros donde comparten
sus fotografías y donde sus colegas les pongan más comentarios o estrellitas, pero no hay un
rigor por aprender con profundidad y dominar la materia”.
Estoy completamente de acuerdo con él, igual que compartimos el mismo criterio en cuanto a
la falta de reflexión en la toma.

Fernando Puche © El bosque multiplicado #23

Puche hace sus trabajos en diapositivas, no trabaja en digital, también los formatos de cámara
determinan un sistema de trabajo diferente, y una actitud en la realización del acto fotográfico.
Es determinante la previsualización de la idea y luego buscar como realizarla según la
hemos imaginado antes. Puche busca los momentos únicos que disfruta en soledad y los
comparte con nosotros con esa sutileza y armonía con la que compone sus imágenes, eso le
hace un fotógrafo diferente que altera la realidad con un sentido poético.
Hoy he ido al laboratorio Interphoto a recoger un rollo de 120 de Fuji Provia de la sesión
del pasado sábado de mi nuevo proyecto, y he vuelto a tener una pequeña satisfacción, ver 12 diapositivas perfectas de luz y color, todas con la misma densidad.
Por eso me gusta más la película, la diapositiva, a pesar de lo preciso que tienes que ser en la
exposición, es la imagen final que has elaborado gracias a un trabajo técnico perfecto, y que
una vez hecha la medición con el fotómetro mi única preocupación ha sido el encuadre y el
gesto del personaje, la mirada, en definitiva la esencia de la fotografía.
Nada de post-producción, ni de perdida de tiempo delante de una pantalla, tengo mi trabajo
perfecto para ser reproducido y la diapositiva lista para enviarla al cliente o al laboratorio donde
lo único que tendré que controlar es la calidad del escaneo.
Antes cuando los procesos de positivados eran químicos confiabas ese trabajo a expertos
profesionales o lo hacías tu mismo.
Seguiré trabajando en digital para todos los encargos comerciales que haga y me reservaré el
placer de trabajar en película para mis proyectos personales.
Mi amigo Fernando Puche estará dentro de poco sintiendo el aire de la montaña y trabajando
con su cámara de placas buscando esas abstracciones de la realidad que él sabe ver.

Fernando Puche Web

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