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A veces lo cotidiano, la vida se convierte en un campo de minas para la mayoría de los
humanos. Dificultades de todo tipo, en Europa las clases medias luchan por sobrevivir al
acoso de los grandes capitales y a los nostálgicos de las svásticas.
Cada vez está más cerca el mundo que describía Orwell, ese mundo monolítico de seres
sometidos al terror del poder.
Los poderes económicos especulativos del planeta están dispuestos a hacer que el resto de
los humanos volvamos al feudalismo de forma rápida, pero con un IPhone en la mano.
Mano de obra sumisa, que no rechiste y obedezca, nada de talento o ideas propias, que
hagan horas gratis, no contesten ni opinen, ni piensen en lo que están haciendo, es decir
tan autómatas como los antidisturbios pero sin dar hostias.
Como sabéis Esperanza Aguirre ha escrito una carta a los profesores de la Comunidad de
Madrid con faltas de ortografía, eso demuestra dos cosas: que su secretaria y jefes de gabinete
son tan inútiles como ella y que han ido a un colegio privado igual que muchos de sus hijos,
zotes consentidos que van a universidades privadas porque son incapaces de sacar la nota
necesaria en selectividad para ser abogado como papi: en Derecho, un 5.
Estamos salvando los privilegios a los especuladores que han hecho que el sistema capitalista
salte por los aires, y los políticos son tan cobardes que no toman las medidas necesarias que
salvarían el bienestar de la mayoría: nacionalización de la banca y expropiación de los bienes
de las grandes fortunas que han evadido los capitales a Suiza.
Todos están preocupados por salvar sus privilegios y les da igual el resto, las fabricas de armas
siguen provocando guerras para seguir obteniendo beneficios, mientras el hambre mata a
millones de seres humanos en África, pero da igual son negros.
Así piensan estos grandes financieros, los dueños del universo, como decía hoy Cándido
Méndez hablando de los recortes en el sistema educativo “los hijos de los trabajadores son
mercancía barata”.
Les da igual todo, el mundo se ha convertido en una orgía de despropósitos que no creo que
tenga una solución políticamente correcta, eso que tanto les gusta decir a los hipócritas neocon
de hoy en día.
La vida se ha convertido en un campo de minas, en una carrera para evitar que los francotiradores
del poder acaben con las esperanzas de las gentes y sus anhelos de vivir en sociedades más
justas y solidarias.
Carta de Esperanza Aguirre a los profesores de Madrid
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