rafael roa © 1995

Nos mienten como bellacos y cada vez que abren la boca la Espe o sus secuaces insultan a
la inteligencia de los ciudadanos.
Goebbels ese community manager del nazismo, ha sido de quien han aprendido todos los
políticos de la más rancia derecha europea y americana, aquello que decía este maestro de la
comunicación: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”, lo aplican sus fans
de la derecha a rajatabla.
Difamar y mentir, Esperanza Aguirre cargó con virulencia contra la sanidad pública, llegando
a perjudicar a profesionales acusados de malas prácticas en el hospital de Leganés y
personalizados en el doctor Montes que sufrió en sus carnes un daño irreparable pese a que los
jueces le dieron la razón.
Pero claro cuando esta señora ha tenido un problema de salud ha usado sus privilegios y se ha
saltado todo tipo de listas de espera para ser atendida con prioridad en la sanidad madrileña.
Con la educación pasa lo mismo, difama, miente y empieza una campaña de desprestigio contra
los profesionales para justificar sus recortes ante los votantes, porque su sueño es privatizar la
sanidad y la educación públicas y ponerla en manos de sus amigos para que se lucren gracias a
las necesidades básicas de los ciudadanos.
Los nazis hicieron lo mismo en Alemania en los años ’30, difamar, acosar hasta convencer a las
gentes de que los judíos y los comunistas eran los responsables de toda la crisis que estaba
sufriendo el país, después un golpe de estado y se hicieron con el poder absoluto.
Esto es lo que quieren hacer pero encima que quede santificado por las urnas: difamar, mentir y convencer a sus huestes y a todo aquel que se deje seducir por los cantos los cantos de sirena del fascismo en tiempos de crisis.
No se bajan el sueldo, no reducen cargos de confianza ni gastos de representación y en los
pequeños ayuntamientos de la Comunidad de Madrid donde gobiernan sus concejales se han
subido el sueldo siguiendo el ejemplo de sus mayores, y ahora después de anunciar actividades
que han encargado a pequeñas empresas y autónomos deciden reducirles los presupuestos un 50%
por los mismo servicios, ese mismo 50% que los concejales se han incrementado sus sueldos.
Necesitaríamos que el Tribunal de Cuentas entrase a saco en todo tipo de estamentos del estado
para ver como se usado el dinero público y estableciese un estricto control de aquellos que
gestionan esos fondos y de todos los gastos de representación de los políticos y altos funcionarios
que gestionan el dinero de nuestros impuestos.
Oponerse a esto es estar en contra de la transparencia y en contra de la democracia, querer
convertir el estado en su cortijo y en el de sus amigos para su propio beneficio, construir aeropuertos
que no se usan y apeaderos del AVE en descampados de Guadalajara porque hay unos terrenos que conviene sacarles un beneficio.
Mentir, difamar, acosar es tu táctica, oponerse al impuesto de patrimonio que beneficia a sus amigos también y seguir esa labor continua para conseguir que este país retroceda 100 años en el túnel del tiempo que es lo que ellos desean: su cortijo y su estado policial.
No es el carnaval de Rio, pero es mucho más escandoloso querer estafar a los ciudadanos sólo para
lucrase en una gestión pública y beneficiar los negocios de aquellos que los apoyan.

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