rafael roa © 1996

Nuestra vida pende de un hilo. Unos tipos del norte van a decidir el futuro de millones de
ciudadanos. Están lejos y nos desprecian, para ellos sólo somos los vagos del sur, y nuestros
países su lugar de vacaciones, donde su proletariado viene a emborracharse y comportarse
como cerdos por cuatro perras.
Los hijos de la Gran Bretaña, esos que colonizaron Australia a base de enviar delincuentes nos
llaman PIGS. Cuando fui a Irlanda y tomé el tren de Londres a Holyhead me di cuenta que los
hijos de la Gran Bretaña habían destinado los peores trenes a los irlandeses que tanto desprecian
y que han masacrado durante siglos. Los PIGS somos los que históricamente hemos soportado su
pillaje y robos de corsarios, porque los hijos de la Gran Bretaña roban a saco sin dejar de tomar su
te de las 5. Medio Partenón está en el Museo Británico, así como el expolio de otras culturas de
todo el mundo. Ahora Angela Merkel tiene que convencer a sus aliados electorales que salven
el euro. Llegan tarde, nunca tuvieron una voluntad de que Europa fuese una nación sino su
mercado y su patio de recreo.
Europa, ese sueño de nación en que muchos creímos y el que creimos que sería posible un gobierno
único y unas políticas coordinadas con una sola voz, algo que parase al decadente imperio de USA
y ejerciese de balanza con los países del poder asiático. Todo se quedó en papel mojado, la
constitución que aprobamos unos y dinamitaron otros, y la falta de políticas comunes nos han
hecho vulnerables a la especulación de los mercados que juegan al Monopoly con nosotros.
Ahora cuando los poderosos ven el peligro mueven el culo pero quizás ya sea demasiado tarde.
En la película Europa (1991) de Lars Von Trier, el director danés nos muestra una Alemania
destrozada por la guerra y sin esperanza. Muy bien se podría usa esa metáfora para definir la
sensación de muchos europeos de que el barco se hunde y que aquellos que pudieron evitarlo son responsables por omisión de todo lo que está sucediendo.
En lo local contamos con el afán privatizador de la Espe y sus muchachos que se están cargando
la educación en Madrid despidiendo profesores e imponiendo a los centros empresas privadas para
clases de apoyo de ideología ultra religiosa y vinculadas al Botín de siempre.
Además se permite el lujo de enviar cartas a aquellos padres que tienen matrículados a sus hijos en centros privados y concertados cercanos a su ideología comunicando exenciones fiscales.
El saqueo está preparado, sólo falta que en le día D de cumplan sus pronósticos, quizás los
ciudadanos debamos jugar al Monopoly y tirar por tierra sus deseos de saqueo peleando a la contra
como Bukowski.
Nuestras vidas dependen de cuatro idiotas sin escrúpulos, crucemos los dedos esperando que salga
cara en la moneda.

Europa, 1991 – Lars Von Trier

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