Casablanca, 1942 – Arthur Edeson Director de Fotografía

Hoy he visto Casablanca por enésima vez, siempre he sido un espectador que he apreciado
los detalles técnicos e interpretativos del film, pero hoy he decidido buscar quien fue el genio
que hizo posible una fotografía tan fantástica en esta película.
Ese director de fotografía era Arthur Edeson, un gran profesional que empezó en el cine en
1914 y que tiene un amplio curriculum profesional que podéis ver en el enlace de su nombre.
Cualquiera que tenga una ligera idea de iluminación sabe la dificultad que supone iluminar la
escena que aparece en la fotografía inicial de este post, Bogart a contraluz, una textura perfecta
en las cortinas del fondo, la luz puntual que siluetea a Ingrid Bergman, la cara de Bogart que
aparece con detalle en la escena, en tonos bajos.
Sabemos perfectamente la diferencia de valores entre las cortinas y la cara de Bogart o el brazo
del vestido de Bergman o la esquina izquierda baja del sofá que tiene el valor más alto de
intensidad de luz, conjugar todo jugando con la latitud de exposición de la película y el revelador
usado en su procesado hace que el resultado sea una obra maestra de la fotografía en el cine.
Muchos de los grandes directores de fotografía de la historia del cine han pasado desapercibidos
para el gran público que siempre se fija en el glamour de los actores y como mucho de los
directores más conocidos.
A mi siempre me ha interesado la iluminación, creo que el profundo conocimiento de ella nos
hace ser mucho más creativos en nuestro trabajo y yo he acuñado el termino de “memoria
histórica de la luz” y que consiste en usar sistemas y formas de iluminación de otros tiempos
para que sean la estética de nuestras fotografías en situaciones en que nosotros decidamos su uso.
Todo ha cambiado, ahora mucha gente se ha vuelto loca con técnicas digitales como el HDR
que como todo, usado de una forma exagerada, sólo es un simple truco que altera la realidad
de tal forma que convierte las imágenes en un esperpento de la propia técnica, con gurús que
escriben manuales y tienen una troupe de seguidores parecidos a los del Hare Krisna.
Mi amigo Carlos Yagüe es el mejor profesional al que he visto dominar con el mayor aprovechamiento todos los recursos de la fotografía digital en sus trabajos de interiorismo, completamente alejado de aquellos que se dedican al simple uso de cielos dramáticos y efectos artificiosos.
Apreciar el trabajo de los grandes directores de fotografía en el cine es subir un peldaño más
en el conocimiento de la iluminación profesional, sacar el máximo partido de la toma, ser
precisos a la hora de iluminar nos llevará a un conocimiento técnico mayor que nos permita
ser mucho más creativos en nuestro trabajo.
Ver Casablanca de nuevo con el ojo de un fotógrafo es asistir a una clase maestra de fotografía.

Casablanca, 1942 – Arthur Edeson Director de Fotografía

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