From the monthly archives: "septiembre 2011"
rafaelroa © 2011 – Luis Pastor

Hoy en Rivas cuando terminaba las últimas fotos para el Calendario de la Fundación de
Discapacitados de Rivas me he encontrado con Luis Pastor que iba a contribuir con su
presencia a este calendario.
Hacía muchos años que no le veía, mis recuerdos más gratos son recuerdos de juventud,
de la transición, de aquellos conciertos en el Alcalá Palace con amenazas de bomba
incluidas.
Hemos comentado como han transcurrido nuestras vidas y lo difícil que resulta vivir para
aquellos que adoptamos una posición clara ante la vida. Decir lo que se piensa siempre te
acarrea una buena colección de enemigos, de gente que no piensa como tu y te pone en su
lista negra particular.
Detesto el talante, el querer contentar a atenienses y troyanos me parece un error garrafal,
prefiero una persona con la cual no esté de acuerdo que aquellos que no saben si bajan o
suben la escalera.
Luis es un tipo de mirada franca y palabra ágil que conecta con el alma de las gentes, de
esos que te miran a los ojos y sabes que nunca te va a pegar una puñalada trapera.
Sus canciones y sus gritos de libertad forman parte de mi vida, y de mis esperanzas de
juventud, encontrarse con gente como él es siempre un soplo de aire fresco y un placer.
Hasta siempre Luis.
¡Con tu quiero y con mi puedo, vamos juntos compañero!

Mis Padres, 1934 – Colección rafaelroa©

Me gustan las imágenes, llevo toda mi vida seducido por ellas. Primero el cine, esos
programas de la Caja de Ahorros en las tardes de los sábados, Errol Flynn, John
Wayne, Bogart, los cortes de la censura con los besos. No había besos en el cine, el
corte se hacía al inicio del movimiento de aproximación y acababa después de
producirse este.
Después la Brownie de mi padre y la Boy de baquelita de mi hermana, disparaba a
cualquier cosa, grandes sorpresas se llevaban al revelar el rollo.
En el ’68 y gracias a Paquita, una vecina ultrajada por los fascistas cada ver que iba a
ver a sus hermanos a la cárcel pude ver las fotografías de las revistas Paris-Match y
Life que ella me proporcionaba
El mayo francés en directo, dos semanas después de salir esas revistas, estaban en mis
manos, eso y discos de Piaf o Brassens.
Las pinturas negras de Goya y sus grabados eran una fuente de referencias para entender
la miseria de esa dictadura en la cual vivíamos. Empecé a hacer fotos con una Regula muy
sencilla que mi primo Ángel de trajo de Alemania, los jóvenes se iban a trabajar fuera como
mano de obra barata, ahora también se van pero con títulos universitarios bajo el brazo.
Mirar esa realidad con 15 años a través de mi cámara era abstraerse de ella y soñar con
un país libre donde hubiese oportunidades para todos, soñaba a través de las fotografías,
disfrutaba de aquellos momentos nostálgicos del otoño en Madrid, pisando hojas en las
mañanas frías del Retiro.
Antes de esos años, el grupo Afal había estado publicando su revista hasta 1963, yo ni idea
de que eso existía. Era el grupo más importante de la fotografía en España llevaba ya más de
15 años funcionando. Da igual que algún cretino niegue su existencia, ese sujeto lleva más
años que el dictador chupando de los presupuestos de la cultura catalana y sólo vomita
estupideces.
Yo seguía siendo un adolescente, estaba haciendo fotos que positivaba con papel Negtor en
largas sesiones nocturnas. En esos años Nam June Paik comenzaba a trabajar con la primera
vídeo cámara portátil de Sony, un autentico ladrillo para estos tiempos.
En España, Val de Omar llevaba tiempo experimentado con la imagen en movimiento,
construyendo sus propios artilugios de trabajo, y filmando esa España negra e inquisitorial
en la que vivíamos. Nadie sabía de él, me refiero al gran público, que bastante tenían con
sobrevivir.
La imagen me ha seducido siempre, registrar una parte de la realidad en cualquier formato
es un ejercicio de selección, crear algo que no existe o poner el punto en aquello que
te interesa.
Lo que hacemos nos pertenece a nosotros en su inicio pero también es de quien lo contempla
y lo disfruta, forma parte de la realidad del espectador que adopta como suyas aquellas
imágenes que le conmueven o interesan, y se va haciendo sus pequeña biblioteca de fotografías compuestas por sus recuerdos y por todas sus referencias visuales.
A veces no hay fotografías asociadas a los recuerdos, sino imágenes difusas que van perdiendo
nitidez con el tiempo hasta que se borran definitivamente de nuestra memoria, en ese momento
todo aquello que guardamos muere para siempre, pero si tenemos una fotografía siempre ese
instante estará presente en nuestras vidas. 

Rafael Roa © 2011 – La actriz Begoña Sánchez

La mirada de la actriz Begoña Sánchez es directa y sincera, de esas que te atraviesan y te
recuerdan a otras con las que te has encontrado a lo largo de tu vida.
Hay muchos tipos de miradas, que seducen, enamoran, temen, odian, desesperan y aman.
De todas ellas en algún momento de nuestras vidas las hemos disfrutado o padecido.
Las miradas hablan, nos dicen siempre muchas cosas sin necesidad de las palabras, se
producen en un instante fugaz y se clavan en nosotros que a su vez contestamos con otra,
es un dialogo en silencio en el cual se dicen muchas cosas.
Las miradas son la esencia del retrato, los fotógrafos nos convertimos en coleccionistas de
miradas y gestos que expresan y cuentan mucho más de lo que podríamos decir con palabras.
Por eso las buscamos quizás de una manera obsesiva, porque estamos atrapados por ellas,
y nuestro afán es retenerlas en una fotografía como si fuese un pequeño tesoro de un valor
incalculable.
Estaba viendo unas imágenes de último trabajo de vídeo de Jesper Just “Sirens of Chrome”
mientras observaba la presentación me podía imaginar los sentimientos de los personajes,
y la historia.
Me acuerdo de la mirada de mi madre cuando estaba agonizando, esas miradas son
absolutamente brutales, hice algunas fotos de ella el día antes, fue una forma de retenerla de
una forma efímera, nunca positivaré esas fotografías, pero el hacerlas me sirvió para protegerme
de ese momento duro.
La cámara te da una cierta distancia, te convierte en voyeur de lo que esta pasando, de una
forma artificial es como si estuvieses dentro de la cámara fotografiándolo todo.
Los fotógrafos de guerra deben de sentir algo similar, la cámara les protege del horror de los
muertos a su alrededor, los convierte en objetos decorativos de ese paisaje brutal en el que se
encuentran, todo lo extraordinario se convierte en habitual y contemplar la destrucción en un
mero pasatiempo de un turista accidental.

Rafael Roa © 1990

Hoy he vuelto a constatar que mi archivo es un desastre y debiera ordenarlo antes de que sea
demasiado tarde. Me encuentro con placas y negativos de mi época como fotógrafo de moda completamente inéditas y que nunca han salido a la luz.
Trabajos que hice en muchos casos para mi propia experimentación y que creo que nunca
fueron aceptados o comprendidos por el mercado, lo cual no es ningún mérito porque en
aquellos años los editoriales de moda de las revistas españolas los hacían fotógrafos extranjeros.
Reflexionando sobre la fotografía creo que como diría mi admirado Scianna “yo hago la
fotografía de la moda”, y sólo nos debe interesar hacer buenas imágenes que primero nos
llenen a nosotros y luego al resto.
Cuando en la fotografía de moda se le quita la capacidad de creación y la libertad al fotógrafo
el resultado se convierte en un mero producto de marketing ideado por aquellos que son los
menos capaces para hacerlo y que además suelen ser las que capitanean los medios
especializados.
Si el fotógrafo entra en sus redes puede que sea un fiel servidor durante muchos años e
incluso gane dinero y reconocimiento, pero le habrán domesticado y convertido en una especie
de mascota que lame sus “manolos de tacón alto” y produce fotografías al ritmo de su torpe
dictado.
Los grandes de la historia de la fotografía de moda pasaron por encima de esta colección de
personajes y se impusieron a sus tediosos y aburridos esquemas que reproducen temporada tras temporada en sus páginas de papel couché.

Rafael Roa © 1990 – modelo de PdH

Avedon, Penn, Newton, Meisel, Guy Bourdin…., impusieron su estilo a las cacatuas que
ocupan las primeras filas de los desfiles más importantes de la industria en las principales
ciudades del mundo, con esa mirada de censura continua, llena de una vanidad y prepotencia injustificadas.
Aquí pasa lo mismo pero a nuestro estilo, mucho más local, de andar por casa, pero la imitación
de tonterías es la misma, todas quisieran ser Anna Wintour, el látigo que dirige la moda desde su despacho de directora de Vogue USA.
Robert Altman hizo su caricatura en la película Pret a Porter (1994), en la que hace una feroz
crítica de todos los personajes de la industria.
Los fotógrafos deben ser capaces de imponer su talento a estas gentes, quizás de una forma
muy sibilina para que ellas crean que toman el mando. Yo con los años me fui dando cuenta
que destilan un veneno muy peligroso si muerden con fuerza, y que nunca olvidan el hecho
de que las hayas podido dejar en evidencia mostrando sus carencias en público.
Nadie es perfecto y yo siempre he dicho lo que pensaba y lo que creía que era lo correcto.
Los grandes han creado iconos de la fotografía, desde Avedon con su famosa fotografía de
Dovima y los elefantes hasta las famosas fotografías de Irving Penn con Lisa Fonssagrives,
siguiendo por los fotógrafos más contemporáneos de los últimos 20 años.
Si esta industria sigue viva y tiene alguna importancia social en la actualidad, es gracias al talento
de los fotógrafos que han hecho obras de arte de objetos de consumo y que desgraciadamente,
pasan tan rápidamente de moda.

Robert Altman – Pret a Porter (1994)
Luis Ramón Marín – 1912 – Pardinas asesino de Canalejas

Llego a casa después de dar un taller en A Coruña y me despierto después de una pequeña
siesta, veo a un joven Von Karajan dirigir a la Filarmónica de Berlin en el primer movimiento
de la sinfonía de Nuevo Mundo de Antonín Dvořák. Es un placer disfrutar de ese talento en
una grabación en blanco y negro de finales de los años 50 gracias a un canal especializado de
televisión en música clásica y jazz.
La cultura es algo que debe de estar a disposición de todos, y todos deberían tener el acceso
libre a ella. Un pueblo culto es un pueblo libre y capaz de tomar sus propias decisiones con
mayor capacidad y sentido de la equidad.
Hablaba con mis alumnos de A Coruña de la obra de Virxilio Vieitez y de Luis Ramón Marín,
dos fotógrafos muy importantes dentro de la fotografía española y que mucha gente no conoce.
Marín es un fotógrafo tan grande como Cartier Bresson o August Sander y si lo situamos bajo
la perspectiva histórica de los años en los que realizó su trabajo veremos la importancia de su
obra y su dimensión dentro de la historia de la fotografía.
La ignorancia es un lastre pero son mucho más peligrosos aquellos sujetos a los que le suenan
de lejos los títulos de las obras pero desconocen su contenido, porque estos últimos se
envalentonan y se lanzan a vociferar su ignorancia con datos erróneos y conceptos inexistentes
para el gran público, eso si lo hacen a un precio muy módico.
Y mucha gente pica en el anzuelo de esas gentes simpáticas y cercanas similares a los charlatanes
de los mercadillos de los pueblos pero con mucha menos gracia.
Es recomendable buscar al experto que sabe del tema y aprender directamente de gente con
mucha experiencia y capacidad de los temas que trata.
El otro día una ayudante me comentaba que en su escuela de fotografía, su profesor de
fotoperiodismo le había comentado que en las manifestaciones todo el mundo hace las mismas
fotos.
Le pregunte que quién era su profesor y me dijo que era un chico de 22 años, ahora no recuerdo
su nombre. Mi respuesta fue que aunque ese chico tuviese unos amplios conocimientos de la
historia de la fotografía carecía de experiencia en el tema.
Para un tema así tienes que tener profesores que tengan mucho recorrido, gente que te cuente las vivencias reales de la profesión, Javier Bauluz, Gervasio Sánchez, Paco Junquera, por citar
unos cuantos nombres de fotógrafos que conozco y que me vienen a la memoria, que son
prestigiosos profesionales.
Fui a ver las fotos de ese incipiente fotoperiodista de 22 años y me encontré con lo que esperaba,
alguien con muy poco que mostrar y que era por ahora una mala imitación de Martin Parr.
Aprender de los grandes, Bauluz es el único español que tiene el premio Pulitzer y Gervasio
Sánchez es Premio Nacional de Fotografía con un amplio curriculum en contar lo que sucede
en los muchos conflictos que cubre, es una garantía de aprendizaje, son de los mejores en sus
especialidades.
Por eso, ponerse en manos de los charlatanes e inexpertos es como dejar el grifo abierto y que
todo se vaya por el desagüe.