rafaelroa©2011

Es es sitio más horroroso de la costa española, lo detesto, pero me seduce ese caos cutre, esa
estética hortera, con personajes de obra esperpéntica de teatro o de película española de destape.
Todo el lumpen de Europa viene aquí, y quizás muchos de los jubilados de este país.
Zaplana fue uno de los que se lo montó en este lugar cuando fue alcalde, creó ese parque
horroroso que hoy es una ruina.
Pero no quiero hablar de la basura política y de los corruptos de estas tierras, el fenómeno inculto
de la pseudo burguesía de esta comunidad lo ha explicado perfectamente Manuel Sanchis I Marco
en un excelente artículo en El País de hoy.
Hablar de Benidorm es hablar de un parque temático de lo kitsch, lo chabacano, es ver la negación
de un urbanismo racional y ponderado, es sólo un lugar donde la masa va a follar y a emborracharse,
y los jubilados a escuchar a María Jesús y su acordeón, e ir a esas playas que me recuerdan a las fotografías de las piscinas japonesas.
Pero ese punto decadente, ese caos, esas masas vestidas para un musical de bajo presupuesto,
esos borrachos ingleses o alemanes cayéndose doblados por las esquinas, y esos imitadores
italianos baratos de Adriano Chelentano, las luces de colores, las gogos, los ligones, las mujeres dispuestas a todo, las familias que se emocionan ante semejante barbaridad, quizás ese conjunto
es lo que a mi me divierte como observador invisible que no participa de la fiesta y está agazapado
con la cámara al fondo del bar.
Estas ciudades, incluyo a Las Vegas como engendro similar sólo sirven para que un determinado
tipo de masas se diviertan y olviden sus miserias cotidianas pensando que han llegado al paraíso
y que no hay nada mas guay que ese lugar tan siniestro.
Sólo paso 24 horas allí, es una pequeña escala técnica para saludar a gente que quiero, mi día
lo gasto paseando al amanecer cuando los borrachos vuelven a cuatro patas y las chicas con los
zapatos en la mano, luego un par de bares dignos donde ir y te puedes tomar unas buenas cervezas
Ambar de La Zaragozana y en el otro quizás los mejores mejillones al vapor, y el paseo nocturno
como observador del espectáculo.
Ese lugar quizás sea una metáfora de la sociedad decadente en la que vivimos, un reflejo de como hemos llegado a caer tan bajo.

rafaelroa© 2011
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