David Hockney ©

Las piscinas siempre han supuesto una cierta fascinación para mi, como para otros muchos artistas que han utilizado ese tema es sus obras.
David Hockney ha sido uno de los que más me han interesado, desde sus estéticas en pintura con esos tonos pasteles hasta la construcción de una California idílica y llena de seducción y color.
Su aportación a la fotografía fue la de hacernos ver que no sólo es un instante, sino que construyó imágenes en las cuales el tiempo se había extendido mucho más.

David Hockney © 1982

Él siguió experimentando en los años siguientes con todo tipo de técnicas y en una búsqueda sin fin para encontrar nuevos medios de expresión desde el fax, la fotografía digital y las impresiones, hasta la cámara oscura para encontrar los secretos de los grandes maestros del claroscuro como Caravaggio.
Desde la famosa escena de la película El Graduado, a las fotografías de Joel Meyerovitz con esas piscinas al atardecer, o las fotografías de Lartigue por poner algunos ejemplos a vuela pluma.

La fascinación del agua encerrada en un espacio controlado para nuestro disfrute, la imagen erótica de la entrada del cuerpo en el agua, el color, los fondos azules, y esas aguas que desafían al color de los cielos y que cambian constantemente sus tonos durante el día, los sueños, el deseo y el placer, ese lugar íntimo que alimenta todos nuestros sueños de veranos interminables de seducción.

Jacques Henri Lartigue ©

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