rafaelroac2011 – IPhone

Con el mar tengo una relación de amor intenso que disfruto en soledad, en la intimidad del atardecer
o del amanecer, sólo en esos momentos lo disfruto con plenitud.
Flotar sobre una especie de manto de colores azul, cian y plata que cambia de color según te
balancea, te aísla de los sonidos que detestas y de la realidad en la que vives, todo eso queda
detrás de ti.
El horizonte puro, nadie lo rompe, floto con mi cabeza mirándolo y observando ese infinito perfecto que esta frente a mi, te abandonas a no hacer nada, a esa pereza del disfrute de colores que cambian continuamente, a ese silencioso sonido que oyes cuando tus oídos se sumergen, entonces tus pies surgen como una quilla que rompe la simetría.
Cambio de posición y me siento como Gandi, y sigo flotando y disfrutando de todos los matices
que el mar, y la hora violeta del atardecer me ofrecen.
Flotar para mi no es un problema, lo hago en cualquier posición, me abandono y sigo sobre esa inmensidad liquida disfrutando como cuando amas con intensidad y persigues el sueño del deseo,
de la pasión eterna, de aquellos sentimientos que deseas sean inmutables, y sueñas que esos
ojos azules emerjan del mar y te claven frente a ti, a escasos centímetros, cierras los ojos para ver
si el sueño del eterno paraíso se cumple, los abres y sólo queda el mar y yo, pero el deseo del
paraíso sigue vivo.

Share →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *