Rafael Roa © La Marcha de los Indignados en La Puerta del Sol

Hablar de fotografía es muy fácil todo el mundo se siente capaz de hacerlo, sólo se necesita un poco de valor, buscar en google, y con unos cuantos cortas y pegas uno tiene hecha una historieta de tendencias, eso si, con errores de datos y de concepto. Esto es con lo que nos ha obsequiado Paloma Abad en El País el pasado fin de semana. Llamar democratización de la fotografía a la captura irracional de imágenes por un troupe de sujetos con un tic nervioso en el dedo es sólo una pequeña falacia.
Hay que distinguir dos actos completamente distintos, el de fotografiar como un acto racional y reflexivo donde el fotógrafo elige una parte de la realidad y el acto irracional de capturar imágenes sin ninguna intención, solamente apretando el dedo a todo lo que se mueve. Efectivamente los móviles han supuesto la aparición de los diarios visuales de los sujetos donde cada uno comparte sus recuerdos, todo esto ya lo vimos en 2002 cuando empezamos a experimentar con este tipo de capturas, cualquier artefacto que sea capaz de registrar una imagen es válido, la diferencia esta en la forma de registrar esas imágenes. La fotografía digital ha supuesto la rapidez de compartir la información, y el nulo coste de producir una imagen, la diferencia está en el contenido y la calidad de las fotografías que se producen.
Cuando la gente registraba sus recuerdos en película, se producían una cantidad de fotografías intrascendentes, malas que sólo servían para recordar el cumpleaños de Pepito por ejemplo, pero esto tenía un coste y la gente elegía mas cuidadosamente los momentos. La fotografía digital lo único que ha incrementado son los millones de imágenes intrascendentes, la saturación de las malas fotografías, incluso horteras o con una estética kitsch. Se captura cualquier mierda que sea capaz de ser distribuida por cualquier red social.
¿A este comportamiento compulsivo de monos del Zoo le vamos a llamar fotografía o simplemente captura digital?
Habrá imágenes dentro de esos millones de gran calidad o más reflexivas, eso es indudable pero hacer apología de la captura irracional de imágenes es como comparar beber un buen vino con el botellón de los chavales de la esquina.
Cuando alguien escribe de un tema lo primero que hay que hacer es documentarse, no se pueden cometer errores ni de concepto, ni informativos y ser un poco más serios.
Hablar de fotografía es muy fácil, y hacerlas todos se ven capaces, la diferencia está en hablar con unos serios conocimientos sobre la Polaroid o la fotografía digital por poner dos ejemplos o soltar una parrafada llena de errores, eso no ocurre con la física cuántica, sólo los que saben hablan de ella.
Fomentar la producción irracional y masiva de imágenes no es hacer fotografía, buscar la reflexión en el acto de la toma y elegir esa parte de la realidad que queremos enseñar es más acorde al concepto de fotografía, lo otro es una captura irracional por cazurros que creen que tienen su propio flujo de trabajo, que repiten términos puestos de moda para que las masas crean que están haciendo algo más moderno y diferente.

 

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