Ediciones Limitadas de Rafael Roa

En primer lugar debo decir que estoy impresionado por la acogida que ha tenido mi post de
ayer sobre la situación que esta atravesando el oficio de fotógrafo, me gustaría que algo se
empezase a mover en nuestro colectivo. Sobre este tema hoy he hecho dos cosas, escribir a
Gluckmann que representa a Getty en España para decirle que no quiero que mi trabajo se
venda a precios irrisorios y dándole un precio mínimo.
La segunda escribir a Getty en Nueva York para rescindir mi contrato con ellos, no quiero
estar en una agencia donde los márgenes son abusivos para los fotógrafos.
He recibido un correo de una gran fotógrafa amiga mía comentándome que a ella El País
le había ofrecido estar en ese número especial y en un libro por 40€ la foto, y que ella ha
rechazado, es un alivio ver que gente que yo considero buenos profesionales, que tienen
una larga trayectoria, toman posiciones similares, y que por lo menos mucha gente empieza
a ver que regalar nuestro trabajo no es el mejor medio para seguir trabajando, que nuestro
archivo y nuestros derechos de autor es el único patrimonio que tenemos y por tanto no lo
debemos regalar.
Pero iba a dar mi opinión sobre los tipos que mean colonia, por ejemplo Guardiola es un
ejemplo por mucho que se mosqueen mis amigos culés, esos sujetos políticamente
correctos, falsos modestos, y encantadores con las abuelitas y señoras de mediana edad, esos
tipos que nunca se les ha conocido un exabrupto, su ideología es algo indefinido, nunca hablan
de temas polémicos, y tienen su sonrisa perfecta en cada momento, por supuesto nunca se
les ha conocido una toma de postura pública sobre ningún tema por banal que este sea.
Estos tipos son un lastre social pero se reproducen rápidamente, como la peste se propagaba
en la edad media, con estos no se puede hacer nada, están de ancla donde se encuentren.
En el medio fotográfico se les identifica por la carencia de emociones en sus trabajos,
fotografías aseadas, correctas de esas de usar y tirar, o de manual barato para principiantes,
atardeceres, paisajes, retratos de ancianos con miradas bondadosas, niños felices, espacios
pulcros y ordenados, en fin todo un poema.
Son devoradores de manuales, los recitan como papagayos a la mínima oportunidad que se
les ofrece, da igual que sea entre canapé y canapé nos invaden con sus conocimientos, van
correctamente vestidos, jamás con pelo largo o barba, sus bolsas de cámaras están impolutas
y todo perfectamente ordenado,  incluso los cables de conexión con sus protecciones de
plástico.
Estos tipos son un lastre social, son los que hacen ganar las elecciones a unos o a otros, van
a favor del viento y siempre apuestan a caballo ganador, por supuesto nunca van a hacer una
fotografía que nos emocione y menos algo que tenga un mínimo de transgresión, representan
el orden reaccionario y la carencia de emociones de talento y de riesgo, cuando los veáis
cambiaros de acera.

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