rafael roa © 2011 – trailer rain & fire

Es difícil hablar sobre las imágenes, estas no se explican, hablan por si solas, prefiero que
cada uno saque su propia historia y yo la mía. El movimiento no se explica, se ve y se

percibe, este nos habla en silencio como nos habla el gesto, en todo esto sobran las palabras.
Con los sonidos pasa algo similar, ellos nos crean otro tipo de sensaciones diferentes a las
imágenes, no explicamos la música, la sentimos.
Estamos en un tiempo en el cual hay que explicar con palabras las sensaciones, las galerías
piden a sus artistas que expliquen su proyecto, que les hagan el marketing del producto.
Ya sabéis lo que opino de esto más o menos, me parece que la vida es muy corta para andar
explicando aquello que los receptores de nuestro trabajo deben sentir. 
Sólo la carencia de cultura o criterios claros son los que obligan a protegerse a estas gentes
detrás de palabrería barata y torpe para dar una importancia a sus mediocres trabajos vacíos.
Nadie me puede quitar lo que siento cuando hago un trabajo, y eso es algo íntimo para
disfrutarlo en el instante que las cosas ocurren, con las personas que participan en ese
proceso o en soledad, eso es lo más importante, exponerlo es como ir de cumpleaños, la
gente viene a verte y se comen tu tarta, te felicitan y otros después te ponen a parir o te
difaman, esas son las miserias de los actos sociales.
Nosotros, y todos aquellos que admiramos estarían básicamente de acuerdo en esto, desde
Weston con Charis Wilson, a Mappelthorpe, Ghirri, y todos los artistas que se nos puedan
ocurrir nos dirían que lo mas intenso se vive cuando se esta realizando el trabajo, y que esos
momentos son lo más preciosos para uno mismo.
Lo otro, el hablar con mercaderes, críticos o curators pertenece al circo del mercado, es igual
que vender grifos, o ser teleoperador, en esos niveles la estupidez se dispara, unos hablan de
flujos de trabajo, otros se creen gurús de la red, y otros hablan del “proyecto” como si fuese
la bomba H, todo esto es la forma más fácil de perder el tiempo, ese tiempo que necesitamos
perder a veces para vender burras en el mercadillo.
rafael roa ©2011 – still de video
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