Rafael Roa © Marcha de Indignados en La Puerta del Sol

Acabo de llegar de La Puerta del Sol, seguían en asamblea contando sus experiencias por los
caminos y los pueblos de este país. Llegaban con las huellas del cansancio en sus rostros,
alegres y emocionados. Lo esencial está en los corazones y las miradas de esas gentes, y sus
esperanzas muy lejos de los objetivos de los políticos, banqueros y jueces ciegos. Los corruptos
y los arribistas a lo suyo, a su negocio, nada que ver con las miradas de estas gentes.
Se lo creen, tienen fe en lo que hacen y en lo que piden, porque creen que es justo, y saben que
se está cometiendo una injusticia con ellos, y que van a seguir a saco cometiéndolas los de
siempre, los banqueros despreciables que desde generaciones se llevan el dinero a Suiza, la
secta católica que pone propiedades a su nombre, y son los responsables del tiro en la nunca en
muchos pueblos de este país, nuestros políticos que están tan alejados del mundo real, donde
algún imbécil se preocupa por las corbatas, si ese, el Bono que está donde nunca debió estar.
Se acabó el espectáculo de los indignados, la gente se fue a cenar y sólo quedan ellos en la
Puerta del Sol contando sus vivencias y denunciando las injusticias, la vida sigue, la sociedad
se traga todo como su fuera un reality de mierda de una cadena basura.
La gente se va de copas, me diluyo entre las sombras y me da pena, porque no hay salida, el
circo sigue y los papeles están asignados. Mañana el vídeo de lo ocurrido hoy.

Rafael Roa @ Marcha de Indignados en La Puerta del Sol
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