Rafael Roa © 2003

Hoy quería escribir algo lúdico, relajado, es viernes y una suave brisa me refresca el cogote,
pero me lo están poniendo muy difícil, la información de noticias absurdas saltan desde la
pantalla como pelotas de ping-pong, los idiotas y los delincuentes están activos, unos han
salido de paseo y otros han abierto la boca para escupir mierda, mientras sus pensamientos
los cagan por las orejas.
A lo que iba, es una noche estupenda de verano, se oye a los niños jugar en la calle, yo estoy
lleno de recuerdos, olores y de las texturas de tu piel, me gusta ver tu sombra reflejada en la
pared mientras las últimas luces del día entran por la ventana, gozamos juntos, esos momentos
se hacen eternos, sublimes, el tacto, el sabor, todo penetra como un golpe de viento fresco.
El ocaso se acerca, estamos en esa hora violeta que tanto me gusta, en el mar es todo más
potente, sólo el viento contra las velas y el agua contra el casco del barco, y poco a poco
lentamente el mar se confunde con el horizonte, adivino tu sonrisa en la penumbra, también
tus gestos y se cual es el brillo de tus ojos que acompaña a tus palabras. Te serviré un vino
frío mientras el stout irlandés espera para mi, esta noche toca Ella en aquella mítica grabación
con Duke, que tipo tan elegante y que gran músico, Ella se arranca con Don’t be That Way,
suenan los saxos de la orquesta de Duke capitaneados por Johnny Hodges, que tema más
maravilloso, tu sonríes mientras saboreas el vino blanco y frío y yo le doy un toque a mi pinta
después del riguroso tiempo de espera para que esté en su punto.
Saborear los recuerdos es como ver una película que tanto te gusta otra vez,  lo bueno y lo malo
nos hacen surcos en el rostro, los buenos recuerdos marcan nuestra sonrisa y los malos son las
ramblas de nuestras lágrimas, y Ella vuelve a la carga con Let’s do it, se me van los torpes pies
de bailarín frustrado, pero bailamos, aprendo esos pasos y Ella canta de nuevo Let’s do it, let’s
fall in love, again.
Al final he conseguido escribir un relato suave para la noche del viernes y olvidarme de la
escoria que nos jode la vida, porque en el fondo lo más importante es It’s only a paper moon.

                                                        

Rafael Roa © 2011 – Me gusta como huele el café

Mi amiga Veronika Marquez nos baila un tango este sábado noche en Tabacalera Madrid,
nos vemos por allí.

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