Charles Bukowski
Después de toparme con un idiota me he acordado de Bukowski, uno de mis
compañeros de lecturas nocturnas acompañadas de mojitos caseros, hago los
mejores de Europa occidental, pero nunca competiría con un cubano en eso.
Me acordé de esa frase de Bukowski que leí en una de sus novelas, no recuerdo
si fue en “Hollywood” o “Mujeres”, la frase es la siguiente: “Salí Borracho de
aquel bar y en menos de 2 minutos me había cruzado con 50 gilipollas”.
Esta frase que parece una hipótesis errónea se convierte a diario en algo
empírico, sólo tenéis que salir de casa y empezar a contarlos, gente estúpida que
viven para tocarnos los cojones, son los extras de la película, los que siempre
actúan. Bukowski era un borracho transgresor que escribía con un estilo directo,
como tirándote las frases a la cara, no se cortaba un pelo y sus novelas están 
llenas de fuerza narrativa, creo cuando leí la primera seguí con todas y después
con su obra poética. Me gusta la gente que no finge, que son reales en su vida
personal y en su trabajo, nada de falsos transgresores que van de guays, por
ejemplo, Cindy Sherman una de las fotógrafas mas sobrevaloradas de la historia
y que comparte el premio con la alemana Cándida.
Larry Clark es otro tipo directo, un sujeto de Oklahoma, hacía fotos de sus colegas
semidelicuentes y de lo chungo que se lo montaban, de sus rollos con las chicas,
las  drogas, después estuvo en Vietnam y acabo dirigiendo cine, Larry era sincero
con la cámara, como lo fue Diane Arbus, fue un precursor en este tipo de
imágenes con una narrativa autobiográfica y de un periodismo cotidiano, estoy
seguro que su obra ha influido en autores como Nan Goldin, Araki, Garcia Alix
y en el impostor de Richard Billingham.
Larry Clark ©
Ahora toca hablar del idiota, bueno pues me he encontrado con ese tipo de gracioso,
estúpido y mal criado que se debe de creer que dios existe para darle conversación
a él, esta frase es de un amiga definiendo a otro, hoy se la he cogido prestada.
Es de estos tíos sin educación que piensan que todo el mundo tiene que estar a su
entera disposición para sacarle de un aprieto o resolver sus dudas, el cuerpo me
pedía mandarle a la mierda pero he optado por una larga cambiada para evitar que
esa falsa leyenda negra que hay sobre mi de tipo borde se agigante.
Acabo de ver la invitación del cóctel de PhotoEspaña en mi mesa, se me olvidó ir,
me perdí los canapés, pero me ahorré ver a muchos idiotas.
Rafael Roa © 1984
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