Rafael Roa © 2011 – Huellas
Las huellas, los trazos perdidos forman partes de nuestros restos, son las pistas que
vamos dejando de una forma aleatoria, muchas veces sin intención de hacerlas
presentes. El encuentro con lo oculto es como un regalo de cumpleaños, eso que
te sobresalta porque no lo esperas, quizás lo veas sin verlo cotidianamente, pero un
día reparas en ello, lo interpretas, disfrutas del hallazgo, del detalle, es algo fugaz,
efímero, pero lo ves con todos sus matices, el trazo, su profundidad, esa dirección
que toma en la penumbra, ves el mapa del tesoro oculto, lo debes memorizar
rápidamente pues se va, desaparece, no te espera.
Todo aquello que se nos cae de los bolsillos, o las palabras que soltamos al viento
van conformando nuestro paquete de huellas, nos definen sin que lo queramos, 
dan pistas a los otros de lo que somos y hacia donde vamos.
Rafael Roa © 2011 – fotografía y still de vídeo

La brisa del deseo entra por la ventana sin pedir permiso, no hay cita previa, se
instala en ti te da una sacudida que no puedes controlar, la sigues como si de un
perfume se tratase, te lleva donde quiere, te maneja, cuando no encuentras el
camino adecuado para satisfacer esos deseos, te mortifica hasta hacer que la
desesperación te consuma.
La brisa del deseo no se detiene en los semáforos rojos, te obsesiona, te atrapa,
va a la velocidad que quiere y sin rumbo fijo, a veces cerrar la ventana no sirve
de nada, se cuela por esas rendijas que tu no ves, y vuelta a empezar con la batalla
interna donde siempre pierdes aunque pretendas resistirte.

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