Lenin y Troski en la plaza del teatro Bolshoi, Mayo 1920
Fotografía de J. P Goldstein
Los dictadores eliminan los rastros de sus enemigos, Stalin eliminó de esta
fotografía a Troski y a Kamenev en una versión posterior cuando se hizo
dueño del estado y del aparato del partido y comenzó las famosas purgas en
las que eliminó a todos aquellos que pudiesen hacerle sombra, el que se mueve
no sale en la foto.
Versión Oficial del Estalinismo, ya no están Troski y Kamenev,
aparecen unos tablones

Este periodo del exterminio de Stalin fue contado por Nikita Mijalkov en la película
“Quemado por el Sol” de 1994 premiada en Cannes.
Estas fotografías me sirven del excusa para hablar de la manipulación informativa, de
las verdades sesgadas, de recibir sólo una parte de la información para crear una
corriente de opinión que sea favorable a la manipulación de las masas en un sentido u
otro. Esto pasa desde los temas más banales a los más importantes, otro sistema es
hacer desaparecer al enemigo, hoy en día muchas veces no hace falta ni asesinarlo
como hizo el juguete de Ramón Mercader con Troski, la difamación sirve, provocar
el olvido es un arma infalible para eliminar a quien se propongan, primero difaman
y después dejan de hablar de él.
Ai Weiwei lleva detenido por el aparato policial del estado chino desde hace más
de un mes, se le ha difamado diciendo que había cometido delitos fiscales contra el

estado, con anterioridad su estudio había sido derruido por las autoridades, ahora se
trata de que caiga en el olvido, las noticias se entierran por otras de actualidad más
reciente y así de esta forma los poderes de los diferentes estados siguen con sus
purgas, eso ocurre a todos los niveles de la sociedad y en países teóricamente
democráticos, primero difama, desprestigia, crea una opinión y luego eliminas al
adversario.
Crear una corriente de opinión difamando es muy fácil, Goebbels era un maestro
y muchos dictadores grandes alumnos, por eso el periodismo debería tener la ética
de contrastar sus fuentes antes de publicar una noticia y no como ocurre hoy,
que se dan como verdades absolutas sospechas u opiniones malintencionadas que
sirven a los intereses de quien pagan a los esbirros de la información.
No olvidemos a Ai Weiwei, libertad para Ai Weiwei.
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