Rafael Roa © 1988 – Hidden Desires

Había una vez  un hada madrina que hacía brebajes mágicos que daban a aquellos
que los tomaban un encanto y belleza especiales y unas dotes de embrujo y
seducción ilimitadas. El hada se hizo muy popular en la comarca y su fama llegó
hasta los oídos del rey que le hizo una oferta que esta avariciosa hada no supo
rechazar, el rey le dijo:
“Si sólo haces esos brebajes para mi te llenaré de riquezas, y vivirás para
siempre en la parte más alta del castillo con un bufón que pondré a tu
entera disposición para que te dé todos los caprichos que desees”
El hada aceptó la oferta y el rey la instaló en la torre más alta y bella del castillo
donde el hada poco a poco fue perdiendo la noción del mundo real, ella desde
las alturas lo veía todo pequeño e insignificante y su mayor divertimento era
humillar a su bufón y a todos los sirvientes que ella tenía.
Bueno no me extiendo en esto, ya sabéis como son los cuentos y la retórica de los
mismos y antes de que os aburráis del tema os diré que el hada era una petarda del
carajo, que al rey le dejó de servir el brebaje, ya no se le ponía dura, y ella acabo
siendo asesinada por su bufón que la dio un empujoncito desde lo más alto de la
torre y acabo dejándose los piños contra las rocas.
El mundo real esta lleno de gente ególatra, caprichosa y tonta como el hada del
cuento, que no tienen ningún respeto por los demás y pasean su estupidez por la
vida hasta su miserable muerte, generalmente en la más absoluta soledad que ellos
se han encargado de cultivar, al final con este tipo de patéticos personajes no
merece la pena ni de bailar sobre su tumba.

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