Rafael Roa © 2003

El deseo crece y se desliza con rapidez como la lava del volcán por la ladera,
me atrapas con facilidad, en esos casos es mejor rendirse, y dejarse llevar por
el cúmulo de sensaciones que se precipitan una tras otra, texturas, sonidos
olores, todo se mezcla como un cocktail explosivo y único, que hay que beberse
sin respirar, sin pensar en nada, sólo saborearlo intensamente hasta la última
gota.

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