Rafael Roa © 1988 / Hidden Desires

A veces queremos encerrar el océano en una botella y vemos que es imposible,
debería ser suficiente ese ejemplo para no poner limites a la libertad de los otros,
querer encerrar a alguien en una jaula, sólo porque tenemos miedo de que no
regrese es el mejor modo de conseguir que no vuelva jamás.
No hay limites al aire, ni al agua, ni a los sentimientos, ni a las ideas de libertad
del individuo, el sentimiento de la propiedad es contrario a la ley natural, el amor
es generoso, el deseo intenso y la vida breve, por eso disfrutar de lo que nos
encontramos en el camino a Ítaca sin querer guardarlo para siempre es la mejor
forma de entender el significado de lo que somos.

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