Rafael Roa © 2011 / IPhone Aplicación Polaroid

Mientras paseaba esta mañana por El Retiro he hecho esta imagen con el IPhone
y una aplicación que imita a las antiguas Polaroids, esto me ha hecho reflexionar
sobre el mundo en el cual vivimos, y parece un decorado de cine, como aquellos
viejos poblados de Almería donde Clint era el más rápido.
Tenemos alimentos con sabor a otras cosas, teléfonos móviles que hacen fotos
digitales e imitan a acabados fotográficos, coches con diseños antiguos y tuneados
a tope con motores potentes, tejidos que imitan a las fibras naturales, impresiones
digitales en seudo papeles baritados que imitan lo imposible, perfumes falsos.
La imitación ha triunfado sobre el trabajo bien hecho en función de los costes
y la rentabilidad empresarial, por eso el gran éxito de la economía China, todo
barato, con aspecto de bien hecho, costes de producción bajos y mano de obra
de esclavitud. En este mundo de imitación no se salva ninguna faceta de
nuestras vidas, en el arte y la fotografía pasa lo mismo, tipos que se apoderan de
la obra de pintores de Renacimiento le dan unos retoques digitales y ponen su
nombre debajo. Vamos hacía un futuro apocalíptico entre Blade Runner y
Fahrenheit 451, con lluvia acida y todo, donde primará tener ciudadanos-
esclavos con amplias dosis de incultura y fácilmente manipulables entregados
a la producción de los bienes que luego consumirán como pastilleros y donde el
pensamiento será algo a marginar y eliminar.
No interesa un mundo de gente culta, sino uno de sumisos analfabetos y
manipulables que trabajen sin rechistar, y cuando ya no sean útiles se mueran
por falta de asistencia social, no habrá sanidad pública, ni pensiones, ni educación,
y más cosas que se me pasan por la cabeza.
Pero afortunadamente no nos podrán impedir el momento en que digamos
“Sayonara Baby”.

Share →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *