Rafael Roa © 2000

Hice una reportaje de bailaores de flamenco para una revista de moda muy
conservadora, supongo que todos os imagináis a cual me refiero. Esta publicación
tenía problemas morales con el vello del pecho de los bailaores, los pies desnudos,
y una lista larga de estupideces dignas de la Inquisición.
Amargo llegó a mi estudio y después de hacer unos retratos y planos medios
debíamos hacer unas tomas de él bailando y sugirió que bailaría descalzo, que lo
había hecho en Nueva York en una sesión con Bruce Weber. La redactora dijo que eso
era imposible para esta publicación, tuvimos que esperar una hora a que las botas de
bailar de Amargo llegasen al estudio, claro que eso fue más fácil que cuando me
pidieron que disimulase los pechos de Maribel Verdú con un vestido escotado de verano.
No se pueden poner puertas al campo ni encerrar el mar en una pecera.

Share →

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *